• 26/mayo/2010 •

Hacia una pedagogía del deporte

<b>Cristián Luarte Rocha</b><br>Director Pedagogía en Educación Física Universidad San Sebastián.

Cristián Luarte Rocha
Director Pedagogía en Educación Física Universidad San Sebastián.

Si el deporte constituye o no un fenómeno sociocultural, eso es materia de análisis permanente. Con el tiempo, son más las personas que están entendiendo que la primera y, quizás, la mayor motivación en un niño o niña frente al deporte es la necesidad de descubrir el movimiento, que en un principio debe tener un carácter lúdico. Progresivamente, debemos comprender que las acciones motrices son actos inteligentes, que implican mecanismos de percepción, decisión y ejecución, por lo cual las situaciones de aprendizaje deben dirigirse a mejorar cada uno de estos aspectos dentro de un marco de un juego posible.

En reiteradas ocasiones se ha demostrado que especializar precozmente a los menores, siguiendo métodos de enseñanza exclusivamente analíticos, provoca rendimientos motores a corto plazo. Pero, ¿es lo que necesitamos? Estoy seguro que no. Sin duda, debemos prepararlos para procesos a mediano y largo alcance, con el cuidado de no replicar entrenamientos de adultos en miniatura.

Cuesta entender que el juego con sentido es la mejor manera de incidir en la capacidad de aprendizaje de toda persona, especialmente en un menor, para quien la actividad deportiva no es una forma de vida. Debemos, entonces, repensar y recordar, que los juegos son una de las manifestaciones más importantes en la vida infantil y de gran valor educativo. Por esta razón, sería interesante propiciar una corriente sociomotora, equipando funcionalmente a nuestros futuros deportistas, apoyados eso sí, en políticas deportivas progresivas y adecuadas a nuestra realidad. De la misma forma, tenemos que estimular el respeto de principios biológicos y pedagógicos, que deben acompañar toda carrera deportiva. Sólo así tendremos en la etapa adulta, personas humanas íntegras y capacitadas biosicosocioculturalmente.

A la luz de este planteamiento, existe la necesidad de fomentar una pedagogía del deporte sobre la base de que todo lo que suponga desviar la intencionalidad educativo-formativa que debe predominar en la actividad deportiva en los menores, tiene que ser rechazada, así como lo que atente contra su libertad.

Cristián Luarte Rocha.

Publicado: 26/05/2010

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