• 18/junio/2010 •

Hábitos de vida saludables y promoción de salud

<b>Lorena Paredes</b><br>Directora de la Carrera de Enfermería, Osorno Universidad San Sebastián.

Lorena Paredes
Directora de la Carrera de Enfermería, Osorno Universidad San Sebastián.

Un número importante de las enfermedades que tienen los chilenos se relacionan con malos hábitos alimentarios, que sea por exceso o déficit. La población chilena se enferma principalmente de patologías asociadas a excesos tales como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, hipertensión, obesidad.

La enfermedad isquémica es la primera causa de muerte en Chile, y dentro de este grupo el Infarto agudo al miocardio es la más frecuente. Sin embargo, esta patología se puede prevenir practicando un estilo de vida más saludable. La Organización Mundial de la Salud y los Ministerios de Salud en el mundo han dictado toda una normativa en salud que declara la necesidad urgente de que la población cambie sus hábitos de vida poco saludables y practique una alimentación más sana, baja en azúcar, grasas y colesterol, reduzca el tabaquismo, el alcohol y el sedentarismo, reduciendo así la probabilidad de debutar con una enfermedad cardiovascular.

Lamentablemente, el perfil de alimentación de nuestro país en la actualidad configura un gran factor de riesgo para enfermar: las estadísticas ubican a Chile con respecto al mundo en tercer lugar en consumo per cápita de pan, y segundo lugar en consumo de bebidas gaseosas (azúcares) y en consumo per cápita de alcohol y cigarrillos en jóvenes. Por otro lado, el consumo de verduras corresponde sólo a la mitad de lo recomendado y la ingesta de frutas es aún menor: un tercio de lo que se considera saludable.

Los especialistas plantean que si se combina una dieta equilibrada con ejercicios, se puede prevenir entre un 30 o un 40% el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. A nivel mundial significan evitar entre 3 a 4 millones de casos cada año.

Desde el año 1990 a la fecha, las muertes por enfermedades del corazón han sufrido un incremento del 17,2 %. Esta transición epidemiológica en nuestro país repercute en un mayor estado de dependencia de los adultos mayores, generando una peor calidad de vida para esta población y un incremento considerable de sus costos en salud, indudablemente un gran problema de salud pública.

La estrategia descrita para combatir este flagelo debe iniciarse desde la infancia, más aún desde que el niño nace y durante toda su vida. En Chile las cifras de aumento de prevalencia de sobre peso y obesidad en los niños de educación parvularia es alarmante, alcanzando un 10.8 % de sobre peso, un 21 % de obesidad y un 30.9 % si se suman sobrepeso y obesidad.

Estudios internacionales demuestran que la obesidad a los cinco años, predice un riesgo doble de ser adultos obesos. Además se une a lo anterior el alto grado de sedentarismo (70%) existente en la población adulta e infantil.

Lorena Paredes Arévalo.

Publicada: 18/06/2010

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