• 31/julio/2013 •

Héroes del Silencio

<b>Henry Boys Loeb</b><br>Socio Fundador y Jefe de Financiamiento, Fundación Soñando Chile. Estudiante de Derecho UC, quinto año. Ayudante de Derecho Constitucional y del Centro de Libre Competencia UC. Idealista, soñador y apasionado por Chile. Formándome para servir.

Henry Boys Loeb
Socio Fundador y Jefe de Financiamiento, Fundación Soñando Chile. Estudiante de Derecho UC, quinto año. Ayudante de Derecho Constitucional y del Centro de Libre Competencia UC. Idealista, soñador y apasionado por Chile. Formándome para servir.

No muchos lo supieron, es más, ninguno de los que irrumpieron el pasado Jueves a la Catedral lo sabía, pero detrás de las paredes de concreto, al interior de ese majestuoso monumento nacional, estaba plagado de héroes.

Eran millones y tenían la ventaja de pasar desapercibidos.

Una gran cantidad de ellos se aglutinaba en Río de Janeiro, donde escuchaban con atención y fervor las palabras de Francisco, un líder tan humilde como temerario. Allí, él los llamaba a “ser protagonistas, a construir un mundo nuevo”, también a salir a las calles y a no mirar desde el balcón los cambios de una sociedad que les necesita como sustento.

Al otro lado del planeta, en África, permanecían los que luchaban decididamente contra el hambre y la miseria. Mientras un grupo de cincuenta manifestantes rayaba la catedral con consignas como “me kago en Dios”, eran cientos quienes afirmaban lo contrario por medio de sus obras. Era en el barro y en la injusticia, en cada cucharada de agua para el más necesitado, donde fraguaban sus convicciones épicas y se preparaban para demostrar que la tolerancia comienza por el amor y que no se entiende la defensa de un ideal cuando el mismo es fuente de sufrimiento.

Los más pequeños aguardaban tranquilos, por que sabían que en nueve meses o menos podrían salir a defender sus ideales. Sin duda los más valientes, fueron los niños por nacer quienes permanecieron estoicos mientras los manifestantes bregaban por terminar con sus vidas. Ellos eran los rehenes de las consignas. Ellos también resistían.

Y así como en Río de Janeiro, África y el vientre materno, eran innumerables los héroes que presenciaban cómo se destrozaba su lugar de encuentro. Católicos a lo largo de todo el mundo se enteraron con dolor de la tragedia acontecida en Santiago y se hicieron presentes aquel día, durante los sucesos.

Eso es lo que los manifestantes pro-aborto desconocían, ya que probablemente si lo hubieran comprendido jamás habrían alzado la voz en medio de la eucaristía. Y es que en el corazón cada católico reside un héroe, por que Fe es sinónimo de heroísmo y vida es antítesis de resignación.

Hoy Monseñor Ezzati celebrará en la Catedral una misa de desagravio que busca purgar la ofensa. Serán miles los fieles que acompañarán a la Iglesia, pero serán millones los héroes que, como en aquella jornada, desbordarán las paredes del templo.

Héroes que prescinden de pancartas y que poseen una habilidad única para hacerse presentes en todas partes al mismo tiempo. Sólo con la oración, no necesitan gritos o embates revolucionarios, no necesitan grandes movilizaciones, les basta la unidad espiritual para convertirse en un ejército. Y si alguien pregunta quienes fueron los artífices de un mundo nuevo, miremos a África, miremos a Río y miremos los vientres maternos; hoy presenciamos la labor de los héroes del silencio.

Henry Boys Loeb

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