• 17/diciembre/2010 •

Imagen social de la enfermera

<b>Lorena Paredes</b><br>Directora de la Carrera de Enfermería, Osorno Universidad San Sebastián.

Lorena Paredes
Directora de la Carrera de Enfermería, Osorno Universidad San Sebastián.

La imagen de la enfermería no ha estado ajena a sufrir transformaciones dada la constante evolución y avances de la historia con respecto a la salud. Antiguamente, era sólo una ocupación que colaboraba con los demás profesionales y se encontraba bajo las órdenes de mandos superiores.

Hoy en día es una profesión autónoma, responsable de la gestión del cuidado y de ella depende en gran medida obtener un buen resultado en el tratamiento del paciente.

El profesional de enfermería es una persona hábil a cargo de múltiples funciones complejas. Cuida al paciente y se preocupa por él, participa en el diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud de las personas y sus familias, protege de factores de riesgo, coopera con diversos profesionales del equipo de salud y actúa como vocero y defensor del paciente.

Su contribución es innegable en la salud de la población, de hecho la Organización Mundial de la Salud afirma que enfermería es una pieza clave para realizar un verdadero cambio en la cobertura y calidad de los servicios de salud.

La enfermería cuenta con su propia filosofía basada en el cuidado de las personas por medio de su especialización y de técnicas, basadas en la evidencia y en el proceso de enfermería, que permiten entregar una mejor atención para la recuperación de la salud de las personas, procurando administrar de la mejor manera los recursos con un sólo fin que es el bienestar de sus pacientes.

Pese a todos los avances, al parecer no está claro el reconocimiento social de la enfermería como profesión autónoma, la imagen social de la enfermera sigue marcada por la subyugación de género, ligada mucho más a un perfil de técnico que de profesional, y asociada a una persona dependiente del médico para llevar a cabo sus funciones, entendida como auxiliar del médico, cuyas funciones propias no van más allá de poner inyecciones, realizar curaciones y tomar la presión arterial, sin decisiones independientes, nada más alejado de la realidad.

Este papel, equívocamente, atribuido es influenciado también por los medios de comunicación, quienes exponen su imagen como una enfermera con una toca en la cabeza y con un toque bastante erótico. Por otra parte, contrariamente, se atribuye al médico todo el crédito de los resultados positivos de la atención en salud y se relaciona a la enfermería como una profesión femenina, en circunstancias que cada vez son mucho más los hombres que estudian la carrera.

Los estigmas y estereotipos que impone la sociedad a determinadas profesiones crean imágenes distorsionadas de su verdadero rol y de la contribución que hacen a la comunidad. Sin embargo, enfermería se está visibilizando y empoderando progresivamente en el contexto social y, ejemplo de ello, es la creación de Facultades de Enfermería en nuestro país. La Universidad San Sebastián se convirtió en la segunda Universidad de Chile en apoyar esta fundación.

Lorena Paredes.

Publicado: 17/112/2010

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