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Director de Carrera Prevención de Riesgos Duoc Maipú. Médico Veterinario, Universidad de Chile. Magíster en Gestión y Planificación Ambiental, Universidad de Chile. Diplomado en Prevención de Riesgos, Academia Politécnica Militar.
Producto del terremoto del 12 de enero, en Puerto Príncipe se enfrenta una grave crisis sanitaria, que requiere acciones urgentes para el rescate de víctimas atrapadas bajo los escombros; la instalación de campos de refugiados, con soporte de baños y duchas; la instalación de puestos de atención médica; el abastecimiento y distribución de agua y alimentos; el rescate de cuerpos, con identificación, depósito y posterior disposición; control ambiental de vectores y, por último, medidas relacionadas con la seguridad pública, para controlar saqueo y pillaje.
Considerando que las capacidades del Gobierno de Haití son muy limitadas, se genera la dependencia del apoyo exterior, el que también fue resentido por la destrucción del cuartel general de Naciones Unidas, en Puerto Príncipe, retardando la organización de la respuesta a la emergencia, por parte de las unidades dependientes. No hay que olvidar que en Operaciones de Paz, los destacamentos de Ejércitos de diferentes países en la zona, responden al cuartel general (HQ, head quarter).
Hoy el panorama que se vive en Puerto Príncipe es de campamentos levantados por los propios haitianos con dificultades sanitarias, saqueo, problemas con la identificación de cadáveres y con la distribución de agua y alimentos. Aunque se recibe más ayuda humanitaria, ésta no llega eficientemente a los ciudadanos, porque Naciones Unidas tiene un desafío logístico de proporciones, que requiere implementar las orientaciones para desastres de la WHO/OMS, como apoyo a los procedimientos militares del DPKO (departamento para operaciones de paz).
Para enfrentar la situación, deben repartirse las tareas entre las Unidades Militares desplegadas en Puerto Príncipe, considerando como común denominador la seguridad permanente y el transporte expedito; de esta forma se pueden montar refugios de despliegue rápido, con carpas inflables, rodeados de suministros y atención. Actualmente, los alimentos se entregan desde helicópteros, generando verdaderas batallas entre los haitianos.
En el caso de las víctimas, además de la atención médica inmediata, se requiere de apoyo psicológico y social posterior, sobretodo para los niños huérfanos, que puede ser brindado por diversas ONG.
Respecto de los cadáveres, que bordean los 200.000 según las últimas cifras, se debe implementar una identificación básica, consistente en etiquetado y registro del cuerpo, set fotográfico, toma de muestras (sangre, pelo, músculos, huella digital), llenado de ficha, características antropométrica, seguida de una rápida disposición final, ya que no hay condiciones de refrigeración, más aún en un clima tropical que acelera la putrefacción, aunque se retarde mediante aplicación de cal; de hecho, los cuerpos expuestos, incluso requieren ser fumigados para controlar la proliferación de moscas, con posteriormente desinfección de pisos.
Aunque la literatura corrige el mito del riesgo sanitario de cadáveres, de transmisión de enfermedades, por cuanto la mayoría de los microorganismos infecciosos se destruyen naturalmente en 48 horas, excepto el HIV que permanece infectante hasta 6 días postmortem, la solución más práctica es la construcción de fosas comunes, mediante maquinaria pesada, donde se depositen los cuerpos previamente registrados o identificados, para mitigar el impacto por malos olores, moscas e incluso el ataque por perros hambrientos, para una enorme cantidad de cuerpos, con las siguientes consideraciones:
-Los cadáveres son ciudadanos, con dignidad, identidad y derechos.
-Para la disposición en zanjas individuales se requiere mucha mano de obra.
-La incineración requiere tecnología (incineradores industriales).
-Los ritos religiosos, como velatorio y ceremonial, especialmente el Vudú, predominante en Haití.
-La quema de cuerpos, genera malos olores y humo, siendo chocante para la población
Referencia:
-Management of Dead Bodies after Disasters: A Field Manual for First Responders, PAHO/WHO/ICRC, Washington 2006
Alexander Betzhold Formigli.
Publicado: 22/01/2010