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En el presente escrito, no pretendo realizar de tipo económica o de otra área afines, sino que, incorporaré el sentido común frente a la crisis que vive por estos momentos el continente Europeo, y que nos puede servir en Chile, para evitar con ello las angustias que padecen por estas tierras.
¡Insisto y Reitero!, escribo desde la tribuna que me da la experiencia, y no desde la mirada atomizada de una disciplina o ciencia en particular, pero si me parece interesante señalar que, las propuestas aquí planteadas, no necesariamente, tienen un componente partidista determinado, sino más bien, una idea de bien común ciudadano, y de país. Por lo tanto, paso a detallar mis ideas al respecto:
Creando por supuesto, un catastro de apoyo y aporte de cada empresa definida para pagar los impuestos, teniendo los balances respectivos, y los aportes en cada caso. Se trata por supuesto, que no haya proyectos propios, ni tampoco arreglos entre poderosos, sólo que pensemos en el mejor país que queremos, pero de manera práctica, y no desde la retórica.
Es decir, y que me perdonen mis pares (profesores) dejar de lado los sistemas arcaicos que utilizan para enseñar, hoy las demandas, requieren de un mundo conectado en todo el sentido de la palabra.
Se trata en este caso, de implementar el tren como forma real y efectiva de traslado, los buses como una alternativa diaria y real de apoyo, implementar los traslados entre ciudad de parte de las líneas aéreas que no deban pasar por Santiago para que la situación sea más rentables. No todo es dinero, también debemos pensar en las inversiones de largo plazo y trabajar por una verdadera descentralización de las distintas regiones.
Para el transporte de cada ciudad, es bueno señalar, que debemos trabajar por un medio de verdad en serio y digno, y no lo que teníamos y el que no llegó luego.
Como verán, no digo nada nuevo, pero es parte de lo que debemos procurar como nación, crear espacios reales de acción y desarrollo. Donde la investigación, se transforme en el baluarte de la educación superior, para promover la incorporación de nuevas tecnologías y formas de conocimiento y desarrolla. Un país que no investiga y se cuestiona los procedimientos, está surcando lentamente la caída más estrepitosa desde la perspectiva moderna de hacer bien las cosas, por pensar de momento, en pasarlo bien y satisfacer las necesidades sólo dadas desde el consumo.
No pretendo demonizar el mercado, ni la producción, no quiero que los empresarios dejen de ganar dinero, ni tampoco someterlos a regímenes legales de carga impositiva, que alejen la inversión, sea esta nacional o extranjera, solamente señalo, pensemos hoy en el futuro de manera concreta, sin apasionamientos, para evitar el colapso del salitre en el siglo XX y el que vendrá con cobre en el Siglo XXI, antes de que los chinos descubran algún sustituto.
Carlos Livacic.
Publicado: 20/07/2010