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Sociólogo de la Universidad Central.
Las recientes leyes para controlar a los indocumentados aprobadas en el Estado de Arizona de los Estados Unidos, muestran solamente los argumentos de los opositores a tales disposiciones; sin embargo, fueron aprobadas ampliamente por el electorado de ese Estado. Se han planteado diversos argumentos; quizás si el más extraño es afirmar que se trataría de un error de carácter económico lo que estaría cometiendo ese Estado y que se podría expresar como sigue: Menos inmigrantes más pobreza. Se sabe que desde
Otra crítica ha estado centrada en las características de la gobernadora y sus colaboradores, republicanos fundamentalistas, que junto a la ley citada han promulgado otras referidas a la enseñanza como verdadera de la creación relatada en la Biblia, al permiso para portar armas y otras relativamente pintorescas. Efectivamente, las iniciativas de control de los inmigrantes en la mayoría de los países provienen de sectores reaccionarios. Pero, ¿es solamente una iniciativa egoísta, discriminadora y racista o son más altruistas los Estados de USA que han montado un boicot contra Arizona? ¿Son tan irresponsables el gobierno estadual y los ciudadanos de Arizona para perder miles de dólares con sus medidas?
Así las cosas, Arizona estaría ante una posible crisis económica si los indocumentados efectivamente son deportados; sin embargo, el 70 por ciento de los habitantes del Estado apoya las medidas y culpa de la crisis a los inmigrantes ilegales. La gobernadora declara que la inmigración ilegal implica el aumento del crimen y el terrorismo, incluso pide financiamiento al Gobierno Federal para contratar 15 mil policías más. Los opositores acusan a esta ley de racista, es decir, serán perseguidos los mexicanos –los inmigrantes son casi todos mexicanos–, los indígenas y los chicanos. Por otra parte, furibundos predicadores evangélicos han llamado a librarse de los inmigrantes bárbaros que modificarían la cultura americana. Un conocido comentarista político y ex asesor de Nixon, Ford y Reagan los ha acusado de hordas bárbaras que traen a los estados Unidos enfermedades exóticas.
Pero, ¿se trata de una limpieza étnica en contra de quienes no son anglos? Negros, latinos, chicanos e indios americanos son ciudadanos y, aunque sea dudoso si es legal, podrán exhibir sus documentos de identidad. Se ha argumentado en todos los sentidos, casi siempre de modo muy desfavorable a las autoridades y electores de Arizona, pero se ha eludido la cuestión principal. ¿Por qué un país vecino tendría la obligación moral de aceptar a los naturales de otro país? ¿No será mucho descaro que el Presidente de México reclame por la medida y no le dé vergüenza que su país deba exportar a su población sobrante?
El último atacante de las medidas de Arizona ha sido el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, el que declaró que las medidas tienen un “trasfondo innegable de discriminación contra la población latina, migrante y no migrante”. Es un argumento absurdo, pues el sur de los Estados Unidos tienen una población de origen latino mayoritaria, que son ciudadanos americanos desde siempre, incluso, para diferenciarse de los inmigrantes, dicen: “a nosotros nos llegaron los Estados Unidos, no vinimos”. Lo malo es que Insulza lo dijo en el discurso inaugural ante la Cuadragésima Asamblea General de la OEA en Lima. Criticó también la “Directiva del Retorno” de la Unión Europea, que limita la inmigración y da estímulos para volver a los países de origen.
Insulza, sin embargo, considera que el fenómeno de la migración es “natural”, en el sentido de ser casi un fatalismo y, por lo mismo, le parece obvio que los países sudamericanos y caribeños exporten a su población, añade que no se debe “apuntar a reprimir artificialmente fenómenos que son naturales”. ¿Es natural la emigración? Solamente cuando se debe a huidas producidas por fenómenos naturales, como son inundaciones, terremotos y otros semejantes; ahí se debe acoger a los refugiados. Pero hay emigraciones por razones políticas y económicas.
Estas razones no sólo no son naturales sino que plantearlo así significa solidarizarse no con los emigrantes, como se quiere hacer notar, sino y principalmente, con una casta de gobernantes crueles e ineficientes que no se hacen responsables de sus pueblos en lo básico y que, en nombre de una legítima solidaridad, traspasan a otros su responsabilidad. Por eso es que hay que tener cuidado con condenar medidas como las de Arizona y
Rodrigo Larraín.
Publicado: 01/07/2010