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Vicerrector Académico, Universidad Central.
Los recientes resultados en
En un reciente estudio realizado por nuestra Universidad sobre un universo de aproximadamente 2000 estudiantes de la cohorte 2009 así queda demostrado. Ello, unido a lo que ya ha evidenciado los resultados del SIMCE y de la misma PSU respecto del nivel socioeconómico y cultural de proveniencia de los niños /as y jóvenes más que constituir un problema muestra sustentadamente y con fuerza lo que la pedagogía siempre ha señalado y que a menudo olvidamos. La educación al ser un fenómeno humano que ocurre entre seres humanos implica siempre trabajar con una diversidad producto de las individualidades y de los contextos. La educación Primaria, Secundaria o Universitaria tiene la obligación de dar respuestas adecuadas a dicha diversidad.
Las jóvenes no nacen con menores capacidades para aprender matemáticas, posiblemente aprendieron menos de aquello que fue evaluado o, aprendieron en una forma distinta y por ello obtuvieron menores resultados. La pregunta y el desafío que tenemos entre manos es ¿cómo logramos que las y los niños/ as y jóvenes tengan igualdad de oportunidades en aprender todo aquello que les interesa, lo necesario para actuar, para rendir una prueba, entre otros?.
Ello exige antes que nada conocer a nuestros estudiantes y no iniciar el proceso educativo a partir de una visión que estamos trabajando con estudiantes homogéneos. Para luego, a partir de dicho conocimiento buscar las mejores metodologías, las actividades más precisas para que hombres y mujeres, cualquiera sea su contexto de proveniencia puedan a llegar a ser en nuestro caso los mejores profesionales y, a la vez las mejores hombres y mujeres.
Una buena Educación Superior, es aquella que da la posibilidad a cualquier estudiante; de ser un mejor ser humano y, que desde la profesión que eligió aporta más y de mejor forma a nuestro país. Ese es el desafío y el compromiso de
Luis Merino.
Publicado: 04/01/2010