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Piñera es el peor evaluado en los primeros meses de gobierno desde 1990. Esto se debe a que:
El terremoto le dificultó su gestión
No es un Presidente cercano
La gente extraña a la Concertación
Redes Sociales
Egos nefastos
Carlos Cuadrado S.

Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

La “eventual molestia” de los senadores Pablo Longueira (UDI) y Andrés Allamand (RN) tras no ser incluidos en el gabinete ministerial del nuevo gobierno, permite esbozar el duro escenario que deberá enfrentar Sebastián Piñera.

 

Digo eventual molestia, porque muchos de estos entreveros, por lo general, son alimentados por una prensa ávida de conflictos que impide separar la realidad de los rumores. De hecho, un diario hizo un verdadero ejercicio periodístico el viernes 12 de febrero al otorgarle al parlamentario gremialista un rol clave en la designación de los próximos subsecretarios con un póster a todo color en dos páginas, que fue replicado por otros medios de comunicación.

 

Certezas más, certezas menos, queda claro que este berrinche de los dos legisladores no es casual ni azaroso, sino que responde al posicionamiento que buscarán en los próximos 4 años para instalarse como candidatos presidenciales el 2013 y, en ese esquema, el cargo de ministro era una excelente plataforma para alcanzar dicho objetivo.

 

En esto Piñera no se equivocó y su olfato tampoco. Acostumbrado a que nadie le haga sombra, el futuro mandatario advirtió que colocarlos como secretarios de Estado hubiese sido una tremenda piedra en el zapato para su gestión, ya que cada uno buscaría tener agenda propia y paralela, lo que sería fatídico para sus aspiraciones personales.

 

En la exclusión del gabinete jugó en contra de los congresistas el hecho de que estuviesen pareados, ya que si Piñera nombraba sólo a uno de ellos, hubiese desatado la inmediata ira del partido perjudicado, generando la primera gran batahola antes del estreno, situación que se evitó cortando por lo sano. A todas luces hubiese sido impresentable sacar a dos miembros de la Cámara Alta para trasladarlos al Ejecutivo.

 

La actitud de Longueira, quien dijo a un vespertino “no estar picado” forma parte del carácter que ha demostrado a lo largo su carrera, donde siempre ha pretendido ser el protagonista de las grandes causas y el líder de una derecha que considera encapsulada.

 

Este perfil ha quedado impregnado en episodios como su fallida auto proclamación  para candidato presidencial el 2006, sin que nadie levantara su opción, hecho que los alejó por un tiempo del cenáculo de coroneles del que forma parte en la UDI. En 2003 selló un acuerdo con Ricardo Lagos para modernizar el Estado y ahora venía anunciando a los cuatro vientos que estaba dispuesto a dejar el parlamento para dirigir un ministerio social.

 

Por su parte, Allamand no lo ha hecho nada de mal. Desde que tempranamente planteara -en los albores de los 90- la política de los acuerdos que no fue del todo aceptada por su sector durante el gobierno de Aylwin, se ha considerado asimismo un profeta en su propia tierra, experimentando travesías desérticas y realizando asesorías políticas a varios candidatos, para luego retornar al redil con un cargo de senador “cuasi” designado por la X Región, el 2005.

 

Piñera, advirtiendo el dolor de cabeza que le provocarán ambos personeros si no les da el justo espacio que ellos dicen merecer, convocó a Longueira a su sede para “consultarle” sobre ciertas nominaciones en subsecretarias y cargos regionales ¿cuoteo político? Esto alertó al círculo del senador RN, quien también ha filtrado a los medios su molestia por la escasa consideración que se ha tenido hacia él.

 

Por lo pronto, el nuevo jefe de Estado no sólo tendrá que lidiar con complicados dirigentes sociales que ya le han advertido de eventuales movilizaciones, sino que deberá hacer frente a dos personalidades solipsistas, cuyos egos son tan espesos como las paredes de La Moneda.

  

Carlos Cuadrado S.

 

Publicado: 15/02/2010

Andrea, parte tú por leer bien lo que escribo en la columna. Puse eventual molestia, porque los medios han especulado mucho con el tema y lógicamente es difícil conocer el grado de molestia de los parlamentarios. Lo que sí está claro es que ambos quieren posicionarse como candidatos presidenciales y al no ser incluidos en el gabinete, han buscado la forma de empoderarse de otra manera, que es dando a conocer su incomodidad por no haber sido nombrados
Partiste de una premisa errada, la que tomas por cierta, de decir que la molestia de ambos políticos es por no haber sido incluidos en los nombramientos, de alli en adelante nada vale, no lei nada más. Parte informandote de lo que pasó y luego escribe, o si no todo tu material se ira al tacho de la basura.
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