LOGO
INICIO
FAVORITO
CONTACTO
El 7% para salud de los jubilados
Marcos Vergara y Claudio Farah

Académicos Escuela de Salud Pública Universidad de Chile.

Plantear dudas acerca de la reducción de la cotización del 7% para la salud de los jubilados podría ser muy impopular, tanto como popular es la medida. De hecho, gobierno y oposición se disputan la autoría intelectual de esta política pública de apariencia sensata. Mientras tanto, la Tabla de Riesgos de las Isapres, que establece para los más viejos primas varias veces superiores a las de los más jóvenes, nos hace “ojitos” desde el gran escritorio del Tribunal Constitucional.

 

Bien. Reducir las cotizaciones para quienes no hacen uso del seguro de licencias médicas parece una medida cuerda, independientemente del grado de pobreza en que se encuentren. Es decir, aquí no hay foco, ni solidaridad alguna en juego. No cabe, entonces, dejar fuera a los pensionados que ganan más de 500 mil pesos. Bastaría con aplicar a todos una proporción basada en lo observado históricamente en cuanto al gasto en licencias sobre cotizaciones ¿unos 2 puntos porcentuales o algo más del total de 7?

 

Sin embargo, la necesidad de incrementar el poder adquisitivo de los jubilados tiene que ver con las exiguas pensiones que se les pagan, más que con el uso de un 7% de éstas para la salud. Es evidente que nuestro moderno régimen de pensiones, recientemente reformado por lo demás, continúa poniendo a buena parte de los jubilados en la pobreza.

 

Si, por otra parte, tendremos de devolver al sector de la salud un aporte fiscal equivalente a la merma de ingresos por menor cotización ¿no habría sido más directo –“a la vena”, como dicen ahora los políticos- un subsidio del Estado orientado a mejorar las pensiones, donde sí cabría fijarse en los montos para focalizar el gasto? Siempre es bueno que en materia de políticas públicas los problemas y las soluciones sean atribuidas a quien corresponde: así todo es más claro y transparente para los ciudadanos. Con una política pública de esta naturaleza ¿No estamos frente a un nuevo y enredoso caso de “subsidios cruzados” entre sectores? ¿No estamos completando la docena de peras con algunas manzanas?

 

Por último y derivado de lo anterior, no resulta difícil predecir los continuos dolores de cabeza que traerá al Ministro de Salud cuadrar con Hacienda la matemática de este asunto en la discusión presupuestaria de cada año, para conseguir que le devuelvan al sector esas platas.

 

En realidad, alegrándonos de todas formas de los beneficios que se allegarán para mejorar las condiciones de vida de nuestros jubilados –beneficios que, por lo demás, en este caso no son muchos-, quizás, por el camino que todos hemos elegido para materializarlo, estemos parados justo sobre la delgada línea que separa lo popular de lo populista.

 

Marcos Vergara y Claudio Farah.

 

Publicado: 29/06/2010

No puedo estar más en acuerdo con lo planteado por los autores. Me atrevería a señalar que frente a un tema de esta envergadura, el tono debiera ser menos académico y un poco más alarmista, dadas las amenazas que los mismos profesores vislumbran. Asímismo, quisiera agregar un par de aspectos complementarios a la discusión, de caracter más bien político.

Primero, desde la perspectiva política, no basta con llamar a la cordura como hacen sabiamente los autores, sino que es preciso plantear alternativas, también políticas. En este contexto, creo que lo que hay que hacer es ampliar el nivel de la discusión sacándolo del aspecto puntual del 7% y llevándolo al problema del financiamiento de la salud de la Tercera Edad. Es decir, la pregunta de fondo es si paralelamente a la modificación de las cotizaciones a la tercera edad se crea un Fondo del Adulto Mayor -posiblemente dependiente de FONASA- pero con presupuesto y partidas específicas de ingreso y gasto. Este enfoque permite discutir no sólo el financiamiento, sino que principalmente el uso de este financiamiento a través de atenciones que brindará un modelo de atención hoy inexistente, pero que entiendo queremos construir para las personas de más de 65 años -nosotros mismos en unos años más-. Adicionalmente este planteamiento tiene la ventaja de que "blinda" el financiamiento de los adultos mayores y del sistema público de salud al generar un programa presupuestario específico. Coincido con los autores, sobretodo por la larga experiencia del gobierno militar, que la derecha finalmente termina mermando los recursos del sistema público de salud.

Este riesgo es acrecentado por el limbo presupuestario y la discrecionalidad del Ministerio de Hacienda en materias sectoriales. Uno de las principales razones del estancamiento de la Reforma AUGE y la debilidad financiera y de credibilidad por la cual hoy día atraviesa el sistema público de salud, deriva justamente del hecho que el AUGE no contempló un Fondo AUGE propio con sus ingresos y gastos separados del resto del presupuesto de salud, donde se pudiera rendir cuenta de cuanto era el nuevo financiamiento y el uso de dichos recursos. Mi humilde opinión es que poco financiamiento adicional hubo para el AUGE y con las ya mermados recursos de los hospitales públicos poco se pudo hacer. Dicho de otra manera, las garantías explícitas en salud sólo desnudaron la precariedad de nuestro sistema de salud público. Hacienda quiso sacar una reforma de salud a costo cero. No vaya a ser que ahora quiera sacar dos a costo cero.

El segundo aspecto,y evidentemente más cuestionable, se relaciona con que el hábil movimiento político del Presidente Piñera, apunta a conquistar a un electorado -pensionados- que tradicionalmente ha apoyado a la Concertación. Es posible interpretar el gesto de la reducción del 7% -dada la caracencia de propuestas sanitarias que lo respaldan- más como un movimiento político que como una propuesta seria de reorganización del sistema de salud. En general, en los procesos de reforma de salud, ningún país desarrollado toca sus fuentes de financiamiento, si no espera hacer algo importante desde el punto de vista de la reorganización del sistema. Tocar las cotizaciones previsionales de salud para tratar de lavar la afrenta que le hizo Buchi a los jubilados es un poco exagerado. Ojalá los parlamentarios de la Concertación caigan en cuenta del escenario político que se juega y dejen de pelearse por la autoría de una idea limitada y peligrosa.

Rony Lenz
Profesor Escuela de Salud Pública UCH
Ex Director de FONASA
Formulario de Comentario







Ingresa el código abajo.
Security Image




contacto@columnadigital.cl ©2009 RSS
.:: Diseño Web: aunsoloclic.cl ::.