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Académico de Escuela de Arquitectura Universidad San Sebastián.
Después del último sismo, la ciudad inició una labor de demolición y limpieza dejando al descubierto espacios vacíos entre obras que sobrevivieron al desastre. Entre ellas, sorpresivamente para algunos, están las que pertenecen a un pasado que fue reconstruido después de otro terremoto, el de 1939.
En este contexto se destaca que la reconstrucción de las ciudades de Concepción y Chillán, durante la década de los 40, fue vista como una oportunidad única para construir masificadamente lo que defendía un grupo cada vez mayor de arquitectos, es decir la arquitectura moderna. A través de instituciones públicas y privadas, apoyadas por el Colegio de Arquitectos, los mayores representantes de este movimiento en Chile tuvieron la posibilidad de intervenir construyendo la modernidad.
La magnitud y las características formales de esta labor hicieron que las intervenciones específicas formaran parte de lo que –finalmente– fue un conjunto, cambiando de esta forma la imagen de nuestra ciudad. Sesenta años después, los entendidos vieron como esta tarea, que era inicialmente una solución constructiva, ya formaba parte del patrimonio arquitectónico, contribuyendo así a la identidad urbana.
Sin embargo, este grupo de entendidos se restringe a los profesionales o aficionados de la historia de Concepción y de
Y ahí está nuestra deuda como arquitectos, investigadores y/o académicos: no haber difundido ampliamente nuestros conocimientos hacia la comunidad. El mundo de la enseñanza –primaria y secundaria– es la primera zona donde debemos intervenir.
Stéphane Franck Demiddel.
Publicado: 17/05/2010