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Decano Medicina y Biociencias
Universidad San Sebastián
Según cifras oficiales del Ministerio de Salud, el déficit de médicos especialistas corresponde a más de 1.400 facultativos. Esta insuficiencia es crítica en regiones y localidades del país, donde los incentivos para el trabajo médico no son suficientes, ni siquiera para retener a los médicos generales sin especialidad.
Las zonas geográficas mayormente afectadas coinciden con aquellas de menor desarrollo y pobreza, profundizando la inequidad social de estos postergados conciudadanos. El ministro Mañalich atribuye esta carencia al incumplimiento de los médicos en formación de especialidad, con obligaciones contraídas con el sector que financia, parcial o totalmente, “sus conocimientos” a un costo aproximado de 12 millones de pesos por año.
Efectivamente muchos de estos médicos, al completar su período de formación que en promedio dura tres años, no retornan al servicio de salud u hospital que les financió su beca a cambio de ejercer la especialidad adquirida -que normalmente es deficitaria en los establecimientos asistenciales de la jurisdicción- durante un tiempo. La opción de estos médicos es ejercer en áreas geográficas más atractivas desde el punto de vista del “mercado de la salud “, faltando al compromiso contraído.
Por lo anterior, el ministro ha puesto énfasis en el cumplimiento del compromiso de devolución de esta inversión y en la decisión del Ministerio de formalizar un instrumento de garantía de alto costo, (fianza por escritura pública de UF 5000) de manera de desincentivar el incumplimiento o asegurar recursos para contratar en el mercado la especialidad perdida.
Según el presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, los incumplimientos estarían relacionados con la falta de incentivos laborales en los establecimientos públicos de salud y, en algunos casos, por la carencia de equipamiento tecnológico para que los especialistas recién formados, ejerzan la especialidad adquirida en el centro derivador. Pero lo cierto es que muchos han sido y son los esfuerzos desplegados por las autoridades de la salud regional para atraer y retener a los médicos especialistas en sus áreas geográficas asistenciales. Entre los que destaca la recuperación y normalización de la infraestructura hospitalaria, incorporación de tecnología e incentivos a las remuneraciones.
En esta polémica, las universidades, centros formadores de médicos en el pregrado y de especialistas en el postgrado, no pueden dejar de expresar su punto de vista, pues son ellas en su esencia, las responsables de trasmitir e internalizar en sus alumnos el sentido vocacional, el valor de la palabra empeñada y la obligación de contribuir al desarrollo en equidad, único camino capaz de hacernos crecer en armonía y sustentabilidad.
En este sentido, las Facultades de Medicina deben realizar esfuerzos por ofrecer programas de formación de especialistas junto al selecto grupo de Escuelas de Medicina de
Mario Fernández Gutiérrez.
Publicado: 07/09/2011
Editora General Loreto Ibañez Fontán.
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