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Decano Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño Universidad Andrés Bello
Fue en 1919 cuando
En 1873 ya se habían instalado en Viena los primeros talleres escolares de arte. Pestalozzi (1776-1827) y luego Friedrich Fröbel (1782-1852) introdujeron la práctica manual dentro de las pedagogías generales. La importancia de este último en el desarrollo de las artes fue fundamental. Introdujo el juego como forma de aprendizaje, trascendiendo la rígida disciplina de los “ejercicios” escolares de la enseñanza prusiana. Desde la infancia, el juego y los “regalos” aplicados en los nuevos ámbitos de formación llamados “kindergarten” es decir, jardín de infantes, -lugar de cuidado y crecimiento de niños como plantas, donde Pestalozzi tenía un jardín para el juego de los niños- introdujo regalos compuestos de sólidos platónicos de madera, bolas de lana y bloques para armar –como ladrillos- que indicaban la libertad de organizar un conjunto finito por medio del juego; luego el plano cuadriculado para el dibujo. Esta apertura de la enseñanza formal sin duda estaba estrechamente relacionada con el dibujo, la pintura y la arquitectura, y si bien estos jardines dejaron de funcionar luego de la revolución de 1848, dejó profundas huellas en la formación escolar y artística en Europa y los Estados Unidos.
La importancia de los sistemas educativos introducidos a lo largo del siglo XIX, tanto en la escuela elemental como en la enseñanza artística de jóvenes, consistió en haber creado condiciones para la creación artística en todos los sectores de la población, en la medida que formaba parte inseparable de los programas educativos. En efecto, hasta principios del siglo XIX, el arte era una actividad de pocos y destinado para pocos, y en el caso más amplio, era una ocupación para el ocio de la sociedad burguesa. Así, la educación artística quedó sembrada en la sociedad industrial, y también los principios de la ciencia de la naturaleza, así como la geometría eran parte del juego que llevaba a la curiosidad a indagar y constatar sus leyes. Como resultado de esta expansión del conocimiento y la práctica artística, aumentaron las escuelas y los estudiantes de arte, especialmente de aquellas artes vinculadas con el empleo en oficios que aseguraran la subsistencia.
En 1875 se funda
La convergencia de 1919 fue afortunada: vanguardias artísticas como Walter Gropius, Josef Albers, Laszló Moholy-Nagy, Mies van der Rohe, Johannes Itten, Marcel Breuer, buscando innovar en formas, materiales y procesos –como diseñar una silla sin las tradicionales cuatro patas además, hechas con tubos de acero para bicicletas- y una pedagogía renovadora, motivante y respaldada por la experiencia de artistas y educadores durante un siglo, dio lugar a la experiencia bauhausiana.
Así,
Alberto Sato