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Licenciado en Matemáticas Puras, (PUC, 1989), Master en Ingeniería Industrial (c) (U. de Chile, 1995). Ex- profesor en distintas Universidades chilenas en cátedras de matemáticas, marketing y economía. Ex Ingeniero de Proyectos del FONDEF-CONICYT. Estudios incompletos de Literatura en la Universidad de Chile. Reside actualmente en USA desde el 2002, dedicado a la poesía y a ganarse la vida como pueda.
La globalización ha extendido nuestros sentidos. Esta premonición la adelantó McLuhan. De ahí que él mismo acuñara el concepto de ‘Aldea Global’: el planeta como un gran barrio.
Así, con la era electrónica, se ha ido homogeneizando el mundo, pero unilateralmente. La globalización viene solamente de arriba, desde los poderosos, hacia abajo.
No es baladí, decir que la nueva estética global, a través de la comercialización de todo, es impuesta por los países dominantes, del mismo modo que las clases dominantes imponen sus estéticas en sus respectivos países. Es el poder avasallador del dinero.
En esta globalización, cada día se imponen eufemismos y anglicismos en nuestro idioma hispano, que nos van robando identidad poquito a poco. Nos van desarropando de nuestras hermosas palabras.
Uno de estos cuasi o seudo eufemismos, es la palabra ‘Tsunami’, por sobre la más auténtica y nuestra: “maremoto”.
'Maremoto', es la descripción correcta en idioma español para describir una agitación violenta de las aguas del mar. Tsunami, es una utilización japonesa, no es una distinción técnica, de acuerdo a las fuentes de información que he catastrado, como Wikipedia y el Diccionario de
La palabra “maremoto”, etimológicamente está formada como una analogía con la palabra 'terremoto', que significa : movimiento de tierra. La etimología es: mare, mar ; y motus, movimiento.
En mi particular opinión y percepción, ‘maremoto’ me resulta más familiar a la dicción y más gráfica de lo que quiere expresar y transmitir. Me remite a ‘mar’ y ‘alboroto’; y la palabra tiene una dualidad: es bella, poética en su dicción y etimología: ‘mar en movimiento”; pero a la vez es algo dura y asustadiza. Y de eso se trata: que asuste. El mar nos advierte con esta palabra: MAREMOTO, la emisión de su advertencia y su fuerza inminente.
Quien ha crecido cerca del mar, sabe que a
No se necesita que alguna oficina gubernamental, algún Almirante de
Basta decir: ¡maremoto!, para salir arrancando.
La palabra es bella, pero asusta. La palabra asusta, pero es bella.
Boris Hiche.
Publicado: 09/03/2009