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Jefe Magíster en Arquitectura Sostenible. Coordinador Diplomado Eficiencia Energética de la Universidad Andrés Bello.
La sustentabilidad es una forma de vida, no es una moda, que involucra todo tipo de actividades humanas: económicas, transporte, construcción, sociales, culturales, etc. Se basa en lograr una armonía con el medio ambiente, mantener un equilibrio y de esta manera cuidar a la propia especie humana.
Nuestra vida actual está muy lejos de mantener un equilibrio con el medio ambiente, por eso lo dañamos tanto y terminamos auto generando estrés y mala salud, llevándonos a un nivel inadmisible o insustentable: de aquí el interés de volver a la armonía en todo orden.
Básicamente lo que buscamos los arquitectos es lograr que los edificios reduzcan al mínimo posible el uso de la energía. Esto tanto en su construcción, usando materiales de poca energía para ser producidos y un sistema constructivo sencillo, como en su vida útil, que sean de baja mantención y de climatización mínima, así como su futura demolición, que genere deshechos biodegradables o recuperables.
Arquitectura y sustentabilidad
Para este logro debemos conocer muy bien todos esos principios. Nuestro fin principal es tratar de resolver o evitar problemas a los futuros usuarios. Justamente opuesto a lo que muchos hacen hoy en día: generar problemas por la búsqueda personal o afán de sobresalir, sin fijarse en lo que las personas sentirán en los interiores. Se trata de una arquitectura para los mismos arquitectos: aquí radica la insustentabilidad de muchos edificios actuales.
El fin básico de la arquitectura sustentable es que los usuarios se beneficien, lo que se aprecia en que la casa es grata, confortable, fácil de calentar o enfriar, fácil de mantener, limpiar, reparar, ampliar o modificar: todo pensado en el uso futuro.
Hoy en día más que preguntarse cuanto vale el m2 de construcción, hay que pensar cuánto cuesta mantener un m2. La casa se paga una vez, pero sus gastos son para siempre. Algunas veces puede que sea más cara, pero si está bien concebida para el futuro ahorro, ese gasto extra se recupera varias veces en la vida útil de la casa. Como por ejemplo, la utilización de vidrios dobles, colectores solares para agua caliente, más aislación térmica, lo que hace la vida más grata.
Ejemplos de viviendas sustentables
En este ámbito lo más destacable, y a modo de paradigma de referencia, son todas aquellas casas construidas antiguamente, las de arquitectura tradicional. Cada lugar con sus condicionantes climáticas particulares ha ido moldeando las soluciones constructivas a un nivel casi óptimo, digno de estudio.
En Iquique, todas las casas tienen dobles techos y corredores en las fachadas que son ideales para protegerse del sol; en el norte interior, son de adobe o piedras, de ventanas pequeñas para resistir el fuerte asoleamiento y de gran masa térmica para llevar el calor a la noche; en la zona central son de adobe, una buena combinación de aislación y masa térmica, ideal para ese clima; y en el sur, son de madera, un material de aislación, compactas, con ventanas pequeñas y mansardas, y con la calefacción-cocina en el medio. Todas ellas forman un libro abierto, digno de revisarse. Hoy en día, por temas de modas extranjeras esto se ha ido perdiendo. El futuro está en un recuerdo del pasado usando técnicas constructivas y energías pasivas actuales y de siempre. La sencillez es lo más sustentable, y es en esa línea en la que estamos trabajando como Universidad Andrés Bello; porque hoy y mañana, serán nuestros profesionales los llamados a integrar los proyectos sustentables de nuestro país, porque queremos y confiamos que podemos hacer de Chile un país mejor con nuestro aporte.
Javier Del Río.
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