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Directora Nacional Red de Extensión Cultural Universidad San Sebastián.
Por estos días sigue exhibiéndose en
Julio Escámez nació en Antihuala, en 1925, y en noviembre cumplirá 85 años. Desde Arauco voló a otras tierras, rumbos que lo llevaron a asentarse en Costa Rica, donde posee una fundación. En nuestro país, ha sido reconocido con múltiples distinciones, porque su obra, en general, nos ha entregado una visión de nuestro ser a través de una mirada audaz, nada complaciente y contemporánea.
El autor entrega una fina visión sobre un Chile lleno de matices, en un trabajo visual que se afirma en un estilo personal que comenta la realidad: la amenaza del progreso por medio del tema tecnológico y una alabanza al humano oficio médico.
Ahora, aparece un entorno actual. Se hace un callejero que, a veces, se oculta como un fantasma imaginario. Así, con la naturalidad del oficio y con espontáneos –pero precisos– trazos, transfiere libremente al soporte (papel) su propia, vigente y también irónica manera de vivir un país ya Bicentenario.
Sus obras nos trasladan desde el norte al sur. Rescatan imágenes de oficios casi extintos, tradiciones en cambio y diversas tipologías humanas que contrastan los mundos campesino y urbano. Rememora, así, a seres y personajes olvidados. Expone las maravillosas diferencias que constituyen la realidad cotidiana y que son parte inamovible de la identidad nacional.
Subyugado siempre por la naturaleza, Escámez inmortaliza amplios escenarios vegetales que –de alguna manera– se han ido transformado en paisajes personales, tan autoreferentes como íntimos. Variadas cromías verdes y vastas extensiones naturales recuerdan al Neruda que habla del “útero americano”. Y, sin más palabras, muestra la concordancia entre el amor y el respeto a las raíces, a través de un trabajo creador minucioso que enaltece las tareas sencillas y que aún, pasados tantos años de grandes aportes al muralismo internacional, le permiten advertirnos, con premura y franca voz sobre los desafiantes asuntos tecnológicos.
Julio Escámez es un pintor “grande” de Concepción. Así lo afirmó el respetado profesor Eduardo Meissner en la inauguración de esta muestra. Y el público no lo duda. Lo sostenían sus amigos Nemesio Antúnez y Pablo Neruda. Lo reitera el reciente Premio Municipal que Concepción le otorgó. Entonces, reúne los méritos suficientes para ser considerado dentro de los postulantes al Premio Nacional de Arte.
Carolina Abell Soffia.
Publicado: 07/05/2010