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Periodista. Columnista Diario El Sur de Concepción y El Clarín Chile.
Parto de la siguiente premisa. Un mundial sin Argentina es como aceptar el universo sin mujeres. Se acaba casi todo el atractivo. Por eso me alegra la clasificación de la albiceleste en tierras uruguayas cuando todos los mediocres hinchaban por verlos fuera. Ahora, lo de Maradona es un ítem aparte. Y vaya tema…
Cada exabrupto irrepetible del “
Aunque apelando a lo sincero, no sé quién es más idiota en esta comedia salpicada de vergüenza. Si el improvisado entrenador, los asesores que estuvieron a su lado sin intervenir sus arranques pasionales o los periodistas atacados que, de golpe y desprovistos del sarcasmo anterior asumieron el vejamen con la boca abierta.
Despejemos la nebulosa. Es sabido que en los medios bonaerenses reinan ciertas cadenas monopolizadas con diversos rostrillos, cuyo poder de convocatoria da incluso para sacar a un entrenador o poner a otro. Existen y prácticamente se alimentan de su directa ligazón con las bases de
Hace rato que algo huele muy mal en ese camarín y no me extrañaría enterarme en diez años más que la oncena que perdió por la mínima en Santiago jugó esa noche para atrás. El fútbol argentino viene destilando líos internos con su selección como chivo expiatorio. Y a Maradona lo pusieron ahí a sabiendas que es capaz de inmolarse por la camiseta que le dio gloria e inmortalidad sin cuestionar siquiera al que lo surte de fósforos y parafina.
La pregunta del millón es: ¿Con tanto antecedente peligroso en su etapa de ex jugador, no habrá nadie en el círculo inmediato del “Diego” que funcione como lumbrera y le diga que lo están usando? Una cosa es que la crítica haya despreciado al plantel, que fuese cien veces más injusta que los ojos del resto del planeta y hoy se merezca el desprecio de un grupo que siempre será candidato a traerse la copa de campeón a casa. Otra cosa es armar una guerra donde todos saben quién es el único que saldría perjudicado.
Los que dijeron alguna vez que el sitial privilegiado que Maradona ganó en una cancha estaba en riesgo -por su patética vida personal- se equivocaron. Hasta hoy, que “El Pelusa” se calzó el buzo y está nuevamente metido en el circo del balón. Tiene tres opciones. Una, quedarse en la banca, asumir el costo y seguir “haciendo la práctica” con los mejores jugadores del orbe. Dos, abuenarse con todos y asumir un papel verdaderamente compartido en la dirección técnica de Ezeiza de cara al mundial. Tres, retirarse, con el aval de clasificar a su selección pese a tanto mal augurio.
Creo que va a optar por la primera. Si yo fuera su amigo, le recomendaría la última…
Ricardo Pinto Neira.