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Rolando Jiménez es presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y director de la Asociación Chilena de Organismos no Gubernamentales ACCION. Coordinador en Chile de la Red de Minorías Sexuales del Mercosur.
Muchos han sido los obispos que en Chile han liderado una cruzada destinada a impedir que nuestro país sea más justo, más igualitario y menos discriminatorio, siendo una de las caras más funestas la del obispo de Chillán, Carlos Pelligrín, sin duda, uno de los más homofóbicos del presente.
Pelligrín, al menos hasta ahora y espero que así siga siendo, ha sido uno de los pocos que le prestó ropa a las brutales declaraciones del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, compartiendo la infundada idea de que la homosexualidad está vinculada a la pedofilia.
El obispo de Chillán intentó además el año pasado impedir que se distribuyera en los colegios y liceos el manual “Educando en
Pellegrín es así parte de esas fuerzas criminales y discriminatorias que contaminan a
Pero así como el silencio cómplice frente a los abusos cometidos por algunos curas a lo largo del mundo está saliendo a la luz, sacerdotes sensatos están cada vez más distanciándose de la homofobia incansable de la alta jerarquía católica.
Ysern es un ejemplo, como también lo es el sacerdote Felipe Berríos, quien llegó a afirmar el año pasado a la discriminación contra las minorías sexuales era un síntoma “de inseguridad de la propia identidad sexual”, o el cura Antonio Delfau, quien rechazó de plano los dichos de Bertone.
El denominador común de estos sacerdotes que están sacando voces discordantes es que son jesuitas, lo que demuestra la existencia de una variedad de corrientes en
Lo concreto es que ya no hay sola voz pública en
Por supuesto que los jesuitas no van a entrar en pugna pública contra las cúpulas que impiden la modernización. También es cierto que su principio de no discriminación tiene límites, pues se siguen oponiendo al matrimonio entre personas del mismo sexo, al menos a nivel público. Pero no es menos verdad, que sus voces son síntomas de cambio, de positivas transformaciones donde quienes tienen las horas contadas no son los “Berríos”, “Delfau” o “Ysern”, sino que los “Pelligrín”.
El proceso podrá ser lento, quizás esta generación no lo viva, pero es claro, por donde se mire, que el camino iniciado no tiene vuelta atrás.
Rolando Jiménez.
Publicado: 15/04/2010
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