LOGO
INICIO
FAVORITO
CONTACTO

Encuesta
Piñera es el peor evaluado en los primeros meses de gobierno desde 1990. Esto se debe a que:
El terremoto le dificultó su gestión
No es un Presidente cercano
La gente extraña a la Concertación
Redes Sociales
Terremoto y sociedad
Claudio Barrales

Psicólogo - Universidad Central.

El terremoto que hemos sufrido como población chilena no sólo trae y traerá consecuencias de pérdidas humanas y materiales. También está produciendo y producirá por largo tiempo consecuencias psicológicas como las que estamos viendo en todo momento a través de los medios de comunicación.

 

Por lo tanto, es un deber de la psicología como ciencia y disciplina de servicio social tanto aportar con explicaciones sobre el comportamiento humano en emergencias y desastres, como también las formas de apoyar psicológicamente a la población a sobrellevar de la mejor manera esta crisis nacional.

 

Por un lado muchos de los fenómenos sociales que están ocurriendo en la actualidad producto del terremoto -saqueos, poblaciones armadas para defenderse, hasta actos de heroísmo y solidaridad y psicosis colectiva-, se deben a una combinación entre reacciones psicológicas naturales de los individuos, los mecanismos biológicos y psicológicos de supervivencia, la incertidumbre por falta de rápida  información y/o ayuda de las autoridades locales y nacionales competentes y la motivación de satisfacer las necesidades básicas y de seguridad ,de sobrevivir.

 

Los seres humanos para vivir y reaccionar adecuadamente a cualquier exigencia del ambiente necesitamos el control, la información inmediata que nos da seguridad. La incertidumbre nos incita a conductas anormales y hasta antisociales.

 

Estas variables se expresan debido a la presencia de factores llamados protectores o debido a factores de riesgo.

 

Por ejemplo, en el caso de los saqueos, los factores de riesgo tienen directa relación con factores históricos y crónicos, como la pobreza, la exclusión, la represión social, las subculturas, experiencias negativas de vida y el escaso o difícil acceso de esa población a las redes de apoyo formal municipal y gubernamental.

 

En el caso de los actos de valentía, el heroísmo y las muestras de solidaridad, estas personas poseen con mayor probabilidad factores protectores psicosociales tales como acceso expedito a las redes de apoyo formal, familias  con valores y roles definidos, alta resiliencia y éxito en el afrontamiento de las exigencias de la vida, además de participación en redes informales y alta satisfacción de sus necesidades básicas de autoestima y seguridad.

 

Por otro lado, a nivel psicológico individual, las investigaciones muestran que la mayoría de las personas reaccionan tanto adultos como niños y jóvenes, ante desastres y catástrofes naturales con reacciones psicológicas normales y adaptativas ante situaciones desadaptativas, con reacciones psicológicas agudas y pasajeras  tales como; angustia, tristeza, miedo, incertidumbre, llanto, etc. En el menor de los casos las personas reaccionan con trastornos psicopatológicos o psiquiátricos como el estrés postraumático, la ideación suicida, suicidios, depresión mayor, histeria, crisis de pánico, etc.

 

De esta forma, es importante ayudar e informar a la población a que entienda que estos síntomas y signos  son naturales y pasajeros y que no son síntomas de locura o problemas mentales graves.

 

Por ello, para afrontar psicológicamente y de la mejor manera esta catástrofe y prevenir secuelas psicológicas graves y permanentes en la población es fundamental realizar algunas conductas, como por ejemplo: expresar las emociones, conversar con otros sobre los sentimientos involucrados, apoyar a otras personas, ser solidario, ser un líder positivo, mostrarse seguro en frente de los niños o hijos, continuar dentro de lo posible con las rutinas diarias, establecer metas progresivas de readaptación y rehabilitación social, organizarse con otros, unirse y cohesionarse emocionalmente con la familia nuclear y extendida, valorar el estar vivo y darle menor importancia de los bienes materiales. Junto a ello, imprimirle un sentido a la vida actual.

 

En el caso específico de los niños es fundamental que los adultos o sus padres los motiven a  seguir con las rutinas habituales de comida, sueño e higiene. Ellos, deben seguir jugando y socializando con otros niños y recibir explicaciones con la verdad pero con un lenguaje apropiado a cada edad, respecto a la tragedia. Los adultos deben mostrarse seguros y equilibrados delante de ellos y ejercer sus roles en forma clara.

 

En los casos más graves de detección de psicopatologías es necesario buscar ayuda especializada en los servicios de salud mental locales.

 

La catástrofe actual y sus consecuencias psicológicas, económicas y sociales están aquí para quedarse durante un largo tiempo en nuestro país. Por esa razón, es nuestro deber como profesionales, pero también como ciudadanos, apoyar y apoyarnos para recuperar el control de nuestras vidas lo más rápido posible.

 

 

Claudio Barrales.

 

Publicado: 09/03/2010

Formulario de Comentario







Ingresa el código abajo.
Security Image




contacto@columnadigital.cl ©2009 RSS
.:: Diseño Web: aunsoloclic.cl ::.