• 21/septiembre/2010 •

Ingreso ético Familiar

<b>Mahia Saracostti</b><br>Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Mahia Saracostti
Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

El Presidente de la República, Sebastián Piñera, ha planteado la meta de superar la pobreza extrema durante los próximos cuatro años y sentar las bases para derrotarla antes del año 2018. El Ingreso Ético Familiar es una de las medidas propuestas para combatirla y consiste en diversas transferencias gubernamentales que suplementarían el ingreso autónomo de las familias más pobres. Comenzaría a regir gradualmente desde marzo de 2011.

Estas transferencias gubernamentales destinadas a superar o evitar caer en la pobreza, están condicionadas al cumplimiento de requisitos básicos – como mantener el control de salud o cumplir con la asistencia a la escuela por parte de los niños- que darían elegibilidad a las familias.

El Ingreso Ético Familiar se había estimado, antes de conocer los datos de la Casen 2009, en 250 mil pesos para una familia promedio de 5 personas. El aumento de la pobreza entre 2006 y 2009, de 13,7% a 15,1% sumado al incremento adicional en el valor de la canasta de necesidades básicas de $ 47 mil a $ 64 mil al mes, implican que el monto de la propuesta original requiere ser revisado.

Ahora bien, cualquier ajuste de transferencias gubernamentales es insuficiente si no se consideran estrategias complementarias. Un elemento clave debiese estar puesto en asegurar los incentivos para la búsqueda de empleo por parte de los beneficiarios, evitando la dependencia de las transferencias del Estado. La superación de las condiciones de pobreza implica subsidios estatales, pero también requiere de políticas sociales que fortalezcan la promoción social, las capacidades de las personas y así hacer efectivas las oportunidades de encontrar empleos de calidad.

La “mejor política social” consiste en superar los problemas de dependencia y asistencialismo, fortalecer la autoestima y auto-sustentación, superar las brechas sociales y económicas gracias a la construcción de redes que permitan acortar las distancias entre grupos usualmente lejanos de la sociedad chilena. La celebración del Bicentenario es un buen contexto para lograrlo.

Mahia Saracostti.

Publicado: 21/09/2010

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