• 08/mayo/2019 •

Justicia acuerda injusticia

<b>Edison Gallardo</b><br>EscritorMi Infierno en el sename

Edison Gallardo
EscritorMi Infierno en el sename

Hace muy pocos días nos enteramos de un acuerdo de cooperación que la fiscalía de Chile a través de su Fiscal nacional, firmó con la Conferencia Episcopal. Esto dejó un manto de dudas concerniente al real interés de la iglesia en pos del esclarecimiento de la verdad, una verdad que ha tenido que ser arrancada por la fuerza jurídica, la misma que tranzó al mejor postor con ellos.

Sin duda que es sorprendente cómo el ente persecutor logró firmar un acuerdo de cooperación con quienes están siendo investigados por abusos sexuales, y, no ha sido capaz de realizar un cuerdo de apoyo en el esclarecimiento y búsqueda de justicia para nosotros las víctimas.

Ni uno sólo de nosotros fue invitado por el fiscal Abbott o por la mismísima Conferencia Episcopal a ser parte de la redacción de este acuerdo, por lo que esto deja claro que no es más que una forma clara y potente de marcar espacio y superioridad ante quienes fuimos abusados sexualmente en nuestra infancia.

¿Habrá leído el fiscal nacional antes de firmar un acuerdo, las declaraciones de defensa férrea que espetó el Obispo AOS defendiendo el secreto de confesión, amparándose en éste, para continuar con el silencio sepulcral que ha condenado a cientos de víctimas?

Mientras tanto en el congreso avanza el único haz de luz en pos de cambiar el sistema que por décadas ha favorecido a abusadores escurridizos como los de la iglesia, pues la imprescriptibilidad vendría de una vez por todas a dar la posibilidad de encontrar al abusador sin importar el tiempo en que éste se encuentre escondido, y que sí o sí la ley tendrá la obligación de ejercer su peso

Cabe señalar y destacar que hasta el mismísimo Ministro de Justicia, Hernán Larraín, a través de los medios comunicacionales, señaló que intervendrían el acuerdo, en vez de decir que apoyaría dejarlo sin efecto. No puede ser que un Ministro de justicia amparase el abuso, y defendiera de cierto modo a la iglesia.

Resulta incomprensible cómo una vez más la iglesia católica, utilice artimañas de dilación para lograr blindarse y así no ser asediada ni perseguida, disfrazando su silencio con una dudosa cooperación. Es sabido, jurídicamente hablando, que quien no es interviniente en una causa, no puede tener acceso a información referente a una determinada investigación, entonces cabe preguntarse: ¿Cómo es posible que la Conferencia Episcopal haya querido exigir información respecto a las investigaciones, si éste no es parte en los procesos? ¿quería acaso ir un paso adelante del denunciante y buscar estrategias de defensa?

Esto sin duda enloda la confianza que muchos denunciantes tuvieron de nuestro sistema judicial.

Sin duda haber mantenido este acuerdo, habría significado para las víctimas, una clara falta al debido proceso. Mientras los victimarios, amparados en la fe y el acuerdo, hubiesen recibido salidas alternativas quedando una vez más sin ningún tipo de castigo.

Hoy la iglesia ha recibido por fin una gran derrota y si realmente tiene capacidad de reflexión, entonces entenderá que la buena fe, de toda una sociedad no puede ser subestimada, y que debe entender que ya es hora de pensar en el esclarecimiento de la verdad. y que aquel delictual pacto de silencio, aquel que ha mantenido oculto a los abusadores, debe terminar.

Este acuerdo intentó mermar cualquier posibilidad de nuestro derecho a recibir una reparación través de un proceso jurídico limpio y transparente.

A través del rompimiento de este acuerdo, el que firmaron también los shoestatianos, quienes mantuvieron hasta último minuto escondido a Francisco José Cox, estando en conocimiento de las aberraciones a niños que este endemoniado ser practicó durante décadas.

Les digo, el tiempo de dominación, de manipulación de conciencia, les está llegando a su fin, el tiempo de vanagloriarse de sus influencias, está por terminar.

Negaron y se negaron a investigar hasta último minuto las acusaciones en contra del ex Obispo. Esta iglesia desesperada ya está en una agonía incapaz de asumir, aunque insistan en lacerar y burlarse públicamente de nosotros, las víctimas.

Nos hicieron tan fuertes que somos capaces de enfrentar nuestros propios miedos para conseguir justicia.

Lo lamentable es que una vez más en este país, nosotros, las víctimas, estuvimos obligados a exponernos públicamente con tal de bajar este convenio, mientras que nuestro depredador sexual, por el sólo hecho de vestir una sotana, cuenta con protección absoluta y lo avala la prescripción legal por la que, de cumplir su tiempo escondido por parte de la iglesia, consigue la ansiada libertad a través de la impunidad.

Fue necesario recordarle al fiscal Jorge Abbott que al momento del abuso nuestra edad no superaba los 10 años.

Agradezco a James Hamilton, Juan Carlos Cruz, José Murillo, Helmut Kramer, Silvana Borquez, y Jaime Concha, porque a pesar de lo paradójico, lograron ejercer la presión suficiente para que la ya alicaída Fiscalía echara pies atrás en mantener este convenio,

 

Edison gallardo
Escritor Mi Infierno en el sename

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