• 07/junio/2010 •

La Concertación y su débil rol como oposición

<b>Guillermo Holzmann</b><br>Magister en Ciencia Política. Director Area Estrategia, Prospectiva, Seguridad y Defensa Analista Político. Socio - Director ANALYTYKA Consultores. Presidente Capitulo 233 ASIS Internacional.

Guillermo Holzmann
Magister en Ciencia Política. Director Area Estrategia, Prospectiva, Seguridad y Defensa Analista Político. Socio - Director ANALYTYKA Consultores. Presidente Capitulo 233 ASIS Internacional.

Los sistemas políticos actúan mediante procesos de conversión de demandas y apoyos en decisiones y acciones, en estos procesos tienen un rol fundamental los partidos políticos, pues pueden acceder a la toma de decisiones en el gobierno y tienen la capacidad de canalizar las demandas y deseos de la ciudadanía, aunque en el último tiempo han demostrado gran dificultad para realizarlo.

En este contexto, las características de organización de los partidos políticos y las coaliciones que forman son factores que influyen directamente en el correcto funcionamiento del sistema político. Considerando lo anterior, resulta perjudicial para este proceso de conversión de demandas que la Concertación no se logre articular como oposición, demostrando desorganización interna y problemas para asumir su nuevo rol. En realidad, la Concertación ha demostrado gran dificultad para instalar temas en la agenda mediática, de hecho ha figurado más por sus conflictos y pugnas internas o por su voluntad de intentar desplegar una estrategia de negar apoyos sin argumentos sólidos para obligar a una negociación. En la práctica, ha sido incapaz de colocar sus temas en la agenda y reacciona frente al gobierno. Con todo, es sabido que a menor capacidad de organización interna en la Concertación, peor será su rol como oposición, convirtiéndose en un referente que solamente tiende a una negociación política coyuntural y es incapaz de construir una plataforma temporal desde la cual proyectarse.

La primera señal pública de desorganización interna en la Concertación sucedió pocos días después de la derrota de la coalición en la segunda vuelta y consistió en un fallido intento del Partido Radical para acceder a la presidencia de la Cámara Baja por medio de un acuerdo con RN y la UDI. En ese mismo período se advierte una suerte de atomización de los sectores de centro-izquierda potenciada por el surgimiento de movimientos alternativos como el referente de Marco Enríquez-Ominami quien está intentado institucionalizar el discurso del progresismo con la creación del Partido homónimo. Sebastián Bowen, que apadrinado por Ricardo Lagos, comenzó a formar el grupo Frecuencia Pública por su parte. El que uno de los fundadores de la Concertación apoye otras opciones en lugar de potenciar el trabajo interno, es otro signo de la desorganización y debilitamiento de la coalición.

En este escenario, todo apunta a que las promesas de cambio y reformas dentro de las estructuras de la coalición han sido solo cosmética política promovida por el deseo de aprovechar los espacios políticos de poder no ocupados por el gobierno, sin embargo incluso con esta posibilidad la Concertación no logra articularse internamente y el surgimiento de nuevas figuras, ideas y liderazgos se ve marcado por conflictos y pugnas internas. Ejemplos podemos citar varios, desde el conflicto Tohá – Rossi hasta la confrontación entre laguistas y girardistas en el PPD, pareciera que la Concertación de hoy se caracteriza por lo poco receptivos que se han vuelto los dirigentes partidarios, no permitiendo una necesaria renovación de las cúpulas partidarias lo cual deja el pie para el desarrollo de personalismos.

Los conflictos internos de la Concertación y su débil rol como oposición ha tenido consecuencias como el resultado de la encuesta de evaluación de gestión del gobierno del mes de abril de Adimark, dónde sólo logran un 34% de aprobación y un rechazo de un 51%. Estas cifras son pésimas si se consideran los niveles de aprobación de Bachelet y que incluso Frei como candidato tenía mejores resultados en los diversos sondeos previos a las elecciones. Sin duda, estas cifras acompañadas del estancamiento en la aprobación a Sebastián Piñera y el significativo aumento en su rechazo, avalan y consolidan la idea de espacio de poder político no ocupado por el gobierno ni por la oposición, en definitiva nadie lo está logrando desarrollar.

En conclusión, si la Concertación sigue sin poder articularse como una oposición eficiente y continúa con sus pugnas internas, sólo podrá ser un referente de negociación de votos en el Parlamento y en definitiva no podrá proyectarse ni aprovechar la falta de identidad ideológica que tiene el actual gobierno, con lo cual la democracia se verá fuertemente debilitada. Por otra parte, si lograrán mantener sus estructuras y no solo optarían por volver a la moneda el año 2014, sino que aportarían a un correcto desarrollo democrático del país.

Guillermo Holzmann.

Publicado: 07/06/2010

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