• 16/junio/2015 •

La Copa América, la pasión futbolera y las movilizaciones.

<b>Alfredo Armando Repetto Saieg</b><br><b>teorianacionalypopular.blogspot.com.ar</b><br>Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: //teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

Alfredo Armando Repetto Saieg
teorianacionalypopular.blogspot.com.ar
Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: http://teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

A partir de la hegemonía del libertinaje del mercado se degrada la vida en sociedad porque la política será reemplazada por la administración neoliberal, la cual deriva en una tecnocracia reaccionaria hasta el extremo. Es decir, se acaba con los aspectos democráticos del régimen ya que el neoliberalismo se convierte en una apuesta política, social y económica que trata de conquistar el espíritu del hombre en un ambiente de fuerte autoritarismo. De ahí que es utópico creer que el dominio social que alcanzó lo hizo sin complicidad de la industria del espectáculo y de la información. Por ejemplo, a través de la Copa América hoy el gobierno pretende mostrar al mundo un Chile que nunca ha existido: el desarrollado. El gran error fue pensar que con el neoliberalismo llegaba el final de la historia, de los tumultos y de la revolución. Por eso el duopolio está preocupado: le irrita vernos en las calles, marchando contra el proyecto de Carrera Docente o contra la educación de mercado, movilizaciones que incluso llegaron a Pinto Durán.

Lo que destaco de esta nueva fiesta deportiva es que la élite está tan desacreditada a los ojos de la sociedad que la crisis en la que está inmersa por su propia soberbia, por su corrupción, por su autoritarismo e ineficiencia le impide usar el fútbol como distracción: se acabó la farándula, el show grotesco y el circo porque hace más de cuatro décadas que nos niegan los derechos humanos. Por eso, la victoria de nuestra selección ante Ecuador se dio en medio de un creciente nivel de movilización contra la educación que impera: es tan irracional oponerse a las demandas estudiantiles o que el gobierno de Bachelet pretenda imponer un proyecto de Carrera Docente repudiado por las mayorías, que esta lucha cada vez concita más apoyos. Fue nuestra selección de fútbol la que sorprendió antes de su debut entregando su respaldo a la huelga que desde el 1 de junio llevan adelante nuestros profesores.

En estas circunstancias, la democracia popular– la que nos plantea una contrahegemonía respecto del dominio de la élite- nos abre las puertas para recuperar el espacio público y la cultura popular, de la que indudablemente el fútbol es parte. Es esta anomalía inesperada (la de las marchas, la del despertar de nuestro país y la correspondiente defensa de los derechos de los trabajadores) la que construye el régimen democrático, ese que además surge con la movilización de los que no aceptamos ser gobernados por una casta política- empresarial bastante corrupta. A la patronal sólo le queda reaccionar con una fuerza y represión sorprendente, librando su combate con cualquier medio a su alcance. Nos corresponderá hacer lo mismo. El movimiento social se revitaliza mientras Bachelet se muestra muy debilitada. Son sus desaciertos los que reafirman otra realidad: que hoy no se puede gobernar contra los intereses del pueblo y que la «democracia» de baja intensidad ya no es viable como estrategia de hegemonía y dominación.

Los jóvenes son la reserva moral en un país donde la corrupción es parte de la normalidad. De ahí que el poder trata de deslegitimar sus demandas; lo hacen ridiculizando al movimiento popular. El colmo de lo caradura tanto el gobierno como la oposición se creen representantes de los chilenos aunque en las últimas elecciones quien ganó fue el 60% que se abstuvo. Entonces, felices concluyen que la juventud no está interesada en política. Pero, estos porcentajes expresan un gran rechazo hacia los gobernantes. Ocurre que, aunque las encuestas arrojen altas cifras de desinterés político, todos somos testigos de que desde hace un tiempo tanto los estudiantes como los trabajadores sí participamos y nos comprometemos con el bienestar común, que nos agrupamos en organizaciones que están muy lejos de los partidos tradicionales y que protagonizamos marchas en un intento por construir un país justo donde también podamos disfrutar del fútbol.

 

Alfredo Armando Repetto Saieg

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