• 02/agosto/2010 •

La cultura democrática en las universidades

<b>Alejandro Díaz</b><br>Académico de la Universidad Central de Chile, Doctor © en Estudios Latinoamericanos.

Alejandro Díaz
Académico de la Universidad Central de Chile, Doctor © en Estudios Latinoamericanos.

En mayo de 68, se asistió a un momento culminante de transformación del pensamiento cultural universitario de una parte del mundo. Se desintegraron formas, sistemas, cátedras, pensamientos y por supuesto también, estructuras universitarias que habían sostenido, un basamento socio cultural de entender, concebir y hacer universidad.

Muchas veces queremos entender que este hecho histórico pasó inevitablemente a formar parte de nuestra acumulación histórica como pensamiento que socializa y vuelve a socializar a nuevas generaciones de universitarios. Permítasenos colocar en duda este sobreentendido, que de repente nos acompaña. Sobre todo, en nuestras latitudes, la transmisión de pensamiento cultural democrático sufrió un abrupto corte. Somos parte de ese corte y estamos sobreviviendo en ese corte. Corte cultural, que quizás en el momento de vivirlo, no fue el problema más importante a resolver. Las tareas de la sobrevivencia en este cono sur de Latinoamérica, inundaban con mucho las preocupaciones más importantes. Sin embargo el corte cultural en la socialización democrática de pensamiento universitario, nos iba a cobrar la cuenta. Hoy estamos en esa encrucijada.

Y le encrucijada es tal no sólo porque un Estado, como condensación política de una sociedad, haya abdicado de construir pensamiento social universitario para la democracia, sino porque ese mismo Estado ha sido productor de amnesias colectivas que amenazan con recorrer los lugares universitarios. No se trata sólo de la irrupción de un mercado que dicta las reglas de quien puede estudiar y quien no puede hacerlo. Es que el Estado, sé autolimita para regular y para producir situaciones de democratización en el acceso a la universidad y producir situaciones de democratización en la socialización de un pensamiento universitario para una sociedad democrática.

Pero ¿cómo entender la necesidad de construir culturas democráticas universitarias, si ella no es parte de una voluntad compartida de estas comunidades que se hacen co-inspiradoras de una nueva forma de ser universitario? Y voluntad compartida significa que el otro y los otros en la Universidad nos importan y nos importan mucho. Los otros son insustituibles para acumular fuerzas y para desplegar fuerzas en los intersticios de la sociedad que nos rodea y de la cual nos alimentamos. Se requiere de un nuevo pensamiento socializador de cultura universitaria democrática, que recorra a las diferentes cohortes, que año a año, ingresan a aquellas universidades que guardan espacio de aculturación democrática.

¿Cómo comenzar a pensar una Universidad que quiere construir una cultura universitaria de resistencia y transformación? Si tal cultura no existe como lugar de socialización de las cohortes universitarias, estamos en una situación de anomia identitaria universitaria y que es vivido por la comunidad universitaria como lugar de paso, sin ritos de iniciación y sin ritos de transformación cultural. Sin ellos, la estructura institucional universitaria deviene en burocracia, mediada por roles y funciones, organizados administrativamente. Si un movimiento en contrario no surge de las aulas o de los académicos o del movimiento estudiantil concertado para producir cultura universitaria de nuevo tipo, estamos en una de dos situaciones: la universidad ha sido consumida y atravesada por los procesos aculturizadores de la sociedad global o bien esa universidad, no es capaz de producir en las aulas, en sus profesores o en el movimiento estudiantil, acumulación de pensamiento crítico para desarrollar movimiento de transformación cultural. Esta última situación puede ser la que explica que habiendo múltiples espacios de movilización y de activación de la energía universitaria, esta no se transforme en construcción de una cultura de signos refundacionales de Universidades Democráticas.

Alejandro Díaz.

Publicado: 02/08/2010

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