• 27/enero/2010 •

La “dictadura civil” y otros cuentos

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

El diccionario de la RAE define “prejuicio” como una “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”. Y es que, aunque ya pasó la elección presidencial y triunfó el candidato de la centroderecha, algunos efectos de la campaña del terror en su contra continúan hasta ahora, precisamente en la forma de prejuicios, es decir, de comentarios negativos sobre la persona o el mandato del futuro Presidente que no está basados en la verdad o en hechos reales.

Algunos opositores a Sebastián Piñera observan con desconfianza y recelo cualquier gesto o palabra del futuro gobernante. Otro, sencillamente, no se limitan a expresar sospechas sino que temerariamente anuncian eventuales marchas y paros para protestar por políticas públicas que, mientras no sean ejecutadas, son sólo producto de una afiebrada imaginación.

Los fantasmas de abusos laborales, concentración del poder económico y político, restricciones a la libertad de prensa, conservadurismo moral público, privatizaciones masivas, etc., recorren las cabezas de dirigentes políticos y sociales como los cuatro jinetes del apocalipsis, sembrando el miedo a retroceder en el campo de las libertades y derechos individuales y sociales. Parte de estos temores fueron abonados por la campañas presidenciales de los candidatos Frei, Enríquez-Ominami y Arrate que, de una u otra manera, alertaban o insinuaban que había que “proteger” a Chile de un posible gobierno de la centroderecha.

Desatada la campaña del terror, se propalaron rumores que aventuraban el regreso al gobierno militar bajo la forma de una “dictadura civil” a la que había que detener votando por Frei. Así lo dijo el diputado del PPD, Jorge Tarud, el pasado 26 de diciembre, informando que junto con Carolina Tohá y Ximena Rincón recorrerían el país advirtiendo sobre este peligro. Aunque no podemos saber cuántas personas creyeron en esta fatídica profecía, probablemente hubo más de uno que no votó por Piñera convencido por la creatividad de Tarud.

Hace unos días, fuimos testigos de otro capítulo de la campaña del terror, en esta nueva edición se nos presentaba el relato –protagonizado siempre por el maligno empresario- del candidato victorioso que no vendió sus empresas antes de la elección y que por efecto de su trinfo en las urnas, lograba que sus acciones bursátiles alcanzaran precios altísimos, alza que le aportaría una nueva fortuna con la cual no sólo recuperaría lo gastado en la campaña sino que lo haría inimaginablemente rico. Entonces, otra vez se alzó el coro de críticos a Piñera, esta vez para entonar la majadera cantinela de que el Presidente electo “no era capaz de separar la política de los negocios” , defecto que acarrearía una sucesión de “conflictos de interés” entre el patrimonio del mandatario y el bien del Estado.

Como es dable suponer, ciertos adversarios de Piñera, presumen a todo evento que el futuro gobernante aprovechará en su beneficio cualquier oportunidad para aumentar su fortuna. Con razón, Piñera ha llamado a estos opinologos de mala fe, “miserables”, pues sólo los anima empañar su imagen y honra sobre la base de prejuicios, suposiciones y mentiras. Para este grupo es inútil que se recuerde que el ex candidato ha cumplido todo lo prometido en materia de la administración de sus bienes. Que ha respetado el cronograma que se él mismo se impuso y que resulta meritorio que aun cuando no hay ley que regule este problema, voluntariamente ha resuelto crear un fideicomiso ciego como una solución.

Así como el advenimiento del gobierno de Piñera no será, en ningún caso, una “dictadura civil” o un retroceso en el campo de las libertades y autonomías individuales y sociales, tampoco provocará conflictos de intereses que enturbiarán la gestión del Estado. Tres y medio millones de chilenos expresaron su total confianza en Piñera al elegirlo como su máximo representante, esas mismas personas también escucharon pero no creyeron el cuento de la “dictadura civil” y tantos otros que son difundidos y repetidos diariamente por quienes desean ver fracasar al futuro gobierno y su proyecto político.

Jacinto Gorosabel.

Publicado: 27/01/2010

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