• 28/julio/2009 •

La dictadura de la educación

<b>Javier Martínez</b><br>Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria.

Javier Martínez
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria.

Durante el mes de junio de 2006, los escolares chilenos paralizaron el país reivindicando cambios en el sistema educativo. Aunque obtuvieron algunas concesiones, sólo reclamaban mejoras accesorias (el envoltorio) que tendrán muy poco impacto mientras desgraciadamente la calidad de la educación seguirá igual (la fruta continuará podrida). Podemos recoger a cada niño en su casa en una limusina y llevarle a un colegio tapizado con alfombras persas, darle de comer caviar y la calidad de la educación será la misma que hoy. Los estaremos enviando a un cine de lujo a ver la misma película aburrida que no les interesa en absoluto. Trate de recordar con cuántas de las clases que recibía en el colegio soñaba usted entusiasmado deseando que llegase el momento de asistir. ¿Pocas verdad? ¿Y qué pasaba cada vez que el profesor salía del aula por algún motivo?

Asumir que los resultados de las pruebas internacionales, donde se mide, por ejemplo, el nivel de matemáticas, son un barómetro de la calidad de la educación es un engaño y una simplificación vergonzosa. ¿Tanta influencia tienen las matemáticas en la vida profesional de un adulto? ¿Y en su vida personal? ¿Cuánta gente dedica su vida a las matemáticas? Habiéndome educado en España, estudié el último año de secundaria en USA y escogí el nivel más alto de matemáticas. Aunque parezca difícil de creer, yo era el que más sabía de toda la clase con muchísima diferencia (por ejemplo, jamás llegamos a estudiar Integrales), sin embargo todos salían de la escuela con el carnet de conducir bajo el brazo. ¿Como es posible si USA es hoy el país más avanzado del mundo? ¿Podríamos concluir que nuestros compañeros de escuela con mejores puntajes son hoy en día ciudadanos felices y exitosos? En el caso de que los resultados de esas pruebas fuesen extraordinarios, la realidad de la educación sería igualmente dramática. Un buen puntaje no es sinónimo de una buena educación. La sociedad sigue convencida de que si los escolares estudiasen más y sacasen mejores notas, el problema de la educación estaría resuelto. ¿Y por qué no quieren estudiar los escolares? ¿Será por falta de capacidad?

Empecemos por esta simple pregunta: ¿Para qué educamos a nuestros niños? Para prepararles para la vida y entregarles herramientas para enfrentar la sociedad del SXXI, es decir, para que sean autónomos, capaces de decidir, innovar y guiar sus propias vidas en lugar de memorizar datos, estresarse con los exámenes y obedecer órdenes. Aprender es importante porque educamos a los niños para un mundo que no podemos predecir. Sin embargo, los esfuerzos (y la presión desmedida) se concentran en la trampa de prepararlos para obtener buenas notas y hacer el trabajo tedioso de clasificarlos para acceder a la universidad. Los adultos, y la empresas que contratan a los recién licenciados, sabemos, demasiado tarde, que lo realmente imprescindible para vivir “exitosamente” no se aprende en las aulas, no se mide con exámenes ni generalmente lo enseñan los profesores: Expresarse adecuadamente, relacionarse y comunicarse con los demás, crear redes y trabajar colaborativamente, vender, razonar y pensar críticamente, criar hijos, entender sobre salud y nutrición, manejar tus finanzas personales, dominar el estrés, gestionar la autoestima …

La educación tiene 2 graves problemas mucho más serios y complejos que lo que indican esas pruebas tan veneradas como inútiles:

– QUÉ se enseña: Lo que la escuela trata de enseñar no tiene nada que ver con lo que sabemos que vamos a necesitar en el futuro ni con lo que les interesa a nuestros jóvenes. Ya es hora de reconocer que el curriculum actual se diseñó para un mundo que dejó de existir hace 150 años. Los educadores y los políticos están más preocupados de la trigonometría, la tabla de los elementos o el pasado pluscuamperfecto y de cumplir los programas comprometidos. ¿Qué impacto tienen la biología, la física, el álgebra en la vida que les espera? ¿Por qué no enseñar alfarería, apicultura o danza? El principal hombre de negocios del mundo (Bill Gates) abandonó la universidad antes de terminar sus estudios y el principal hombre de negocios de España (Amancio Ortega, propietario de Zara) ni siquiera puso sus pies en ella. ¿Donde se estudia para ser Ronaldo, Madonna o el Presidente Lagos? El mal del ombliguismo nos lleva creer que sabemos lo que los jóvenes necesitan y quieren aprender y siempre olvidamos que el anzuelo le tiene que gustar al pescado y no al pescador.

– CÓMO se enseña: Sentar a nuestros hijos en un aula para que escuchen y memoricen durante 18 años no es la mejor manera de que aprendan. Aprobar un examen no es sinónimo de aprendizaje. Para aprender hay que practicar, hay que hacer y acumular experiencia; esa es la manera de construir conocimiento y en las aulas no se practica nada. Hoy valoramos la capacidad de memorizar para aprobar un examen. ¿Cuántas personas serían capaces de aprobar la prueba de acceso a la universidad si tuviesen que hacerla hoy? ¿Y de aprobar alguno de los examenes que hizo en la universidad? Si educamos para competir, obedecer y sacar buenas notas, no podemos exigir al mismo tiempo innovación, creatividad y emprendimiento. Demasiados niños van al colegio como al dentista, dispuestos a pasarlo mal y esperando que termine cuanto antes. No se puede obligar a nadie a aprender, igual que no se puede obligar a profesar una religión.

El principal cáncer de la educación son los exámenes y más que ningún otro, el examen de acceso a la universidad. El sistema está diseñado para enseñar lo que se puede medir en los exámenes, los alumnos sólo se interesan por las notas y a los profesores y a las escuelas se les evalúa por los resultados de los alumnos. Curiosamente, a nadie le importa aprender.

No siendo el objetivo del sistema educativo, sin embargo el resultado es que el colegio tiene sospechosas similitudes con la cárcel. Se esfuerza por amansar y anestesiar a esos niños que llegan llenos de energía y acostumbrados a hacer preguntas que es el elemento fundamental para aprender. Si no te haces una pregunta, no aprendes. Sin embargo, las preguntas suelen ser incomodas para la mayoría de los profesores y el problema es que la escuela está repleta de respuestas a preguntas que nuestros niños no se hacen.

El sistema educativo está diseñado para amoldar a las personas a un modelo predefinido. Te dice: este es el modelo del mundo correcto que debes aceptar y conocer, no importa que tú quieras construir el tuyo propio, no importa lo que te interesa sino que nosotros ya hemos decidido qué debes aprender, cuando y cómo, ya sabemos lo que te conviene y a partir de los 6 años, te encierra en esa prisión, te instala el miedo a equivocarte y te advierte que esas serán las reglas (todo el poder en manos del profesor), ese será tu calendario de vida, eso será lo que harás y como te deberás comportar para que te validemos. No importan tus sueños, importa que compitas y demuestres lo que sabes individualmente. Todos aprenden lo mismo, al mismo ritmo pero lo hacen individualmente.

Es incongruente mantener y potenciar este sistema y al mismo tiempo hablar de ciudadanos libres, autónomos, democráticos y por tanto de libertad. Este es el peor sistema posible para educar personas que sepan colaborar que es la base de la sociedad del conocimiento. En Chile se ha creado hace unos meses el Consejo Asesor Presidencial de la Educación formado por 81 expertos para que hagan propuestas para mejorar la calidad y sin embargo la conclusión es “más de lo mismo”. ¿Cómo es posible que nadie esté dispuesto a cambiar, empezando por los Ministerios de Educación, cuando todos estamos unánimemente de acuerdo en que la educación hace aguas de manera irremediable? Posiblemente la solución no está en las manos de los expertos en educación, incapaces de dudar de sus viejos paradigmas.

Seguimos educando para la sociedad industrial, para el mundo de ayer aunque sabemos que las habilidades requeridas hoy en día no forman parte del curriculum. Y eso solo se explica porque seguimos considerando más importante la Física que el Trabajo en equipo. Lo más increíble es que hay consenso general en que no hay nada más prioritario que la educación pero al mismo tiempo se impone una rígida dictadura apoyada en las 3 Ps: Profesores, Padres y Políticos, cada uno con sus propios intereses para que nada cambie.

¿Y la tecnología? Debe ser el caballo de Troya que permita que algo se mueva de una vez por todas pero llenar las aulas de computadores y banda ancha no resolverá nada. Hasta hoy el computador se entiende como una herramienta para mejorar la presentación de contenidos. ¿De eso se trata la educación, de presentar mejor los contenidos? El Powerpoint es una pésima herramienta para aprender aunque es mayoritariamente la más empleada para generar contenidos para aprendizaje. Tecnologías como la tiza y la pizarra o el Powerpoint y el videoproyector están ahí porque son fáciles de usar pero sobre todo porque no exigen cambiar. Hay dictaduras plenamente vigentes y no va a ser nada fácil provocar la revolución que tenemos pendiente.

Javier Martínez Aldanondo

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