• 04/septiembre/2009 •

La educación de jóvenes y adultos en Chile desde la perspectiva de la educación permanente

<b>Alejandra Santana López</b><br>Docente Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Alejandra Santana López
Docente Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

La Educación de Adultos en Chile ha dado un giro importante los últimos 20 años, no sólo en lo que a oferta programática corresponde, sino también en la voluntad de responder cada vez de manera más directa y eficaz a: las demandas del mundo laboral, al perfil heterogéneo que conforma la población objetivo de este nivel formativo y las mejoras a nivel curricular y de implementación propias de una Reforma Educativa global.

Comparativamente, entre los años 1990 y 2001, de acuerdo al Informe de OREAL – UNESCO (2003), la Educación de Adultos fue el nivel de enseñanza que tuvo menos crecimiento en el gasto por parte del Ministerio de Educación, lo que reflejaba ser un nivel de poca prioridad dentro de la cartera. Sin embargo, las nuevas demandas del mercado laboral y los requerimientos de nivelación de estudios como una vía de alto impacto en lo que a movilidad social se refiere, han dado una voz de alerta a las autoridades. Esto, significó que la reforma educativa llegará también a la Educación de Jóvenes y Adultos, concretizándose en el diseño e implementación de lo que hoy es el Programa Chile Califica. Si bien, se podrían comentar muchos aspectos del dicho Programa, me detendré en sólo en dos de ellos: la visión de Educación Permanente a la que adscribe y la búsqueda por impactar en la Formación de Ciudadanía, ámbitos que parecen innovadores e inclusivos desde el punto de vista social.

La Educación de Adultos era concebida como un área “remedial”, centrada fundamentalmente en la alfabetización, con acento en la cobertura. Hoy se amplía la mirada, incorporando la idea de Educación Permanente, con énfasis en la calidad. Resguardando que responda a sus intereses, necesidades y particularidades de las personas. Reconociendo que la Educación es un proceso permanente en la vida, que va ofreciendo continuamente nuevas oportunidades para aprender y seguir aprendiendo en diversos campos del conocimiento, además de reconocernos en convivencia con otros, viviendo en sociedad.

Un segundo aspectos a destacar, del Programa Chile Califica, tiene que ver con la forma en que se relaciona la Educación Permanente con la Formación de Ciudadanía. Asumiendo que la primera es condición básica para el ejercicio de la ciudadanía, en ámbitos tan claves como fortalecimiento de habilidades y competencias asociadas a la reflexión crítica de los contextos societales, al desarrollo de propuestas creativa para la solución de problemas sociales, a la expresión verbal y escrita acorde a la defensa de los derechos ciudadanos, a la posibilidad de utilizar los recursos tecnológicos que hoy se disponen en esta tarea, por nombrar algunas.

De esta forma, quiero relevar que la Educación de Jóvenes y Adultos en nuestros país ha dado un salto cualitativo en los últimos veinte años, entendiendo que aún permanecen tareas pendientes, algunas de ellas dicen relación con la implementación de soportes sociales que operen en paralelo a los procesos formativos en los adultos, que favorezcan la instalación de las competencias y faciliten la pronta inserción laboral. Por su parte en la temática de Formación para la Ciudadanía, da la impresión de que aún no está clara su forma de insertarse en los procesos formativos, no se han desarrollado las metodologías que permitan su articulación transversal en la formación y aún los docentes de Educación de Adultos no reciben los incentivos ni las posibilidades de perfeccionamientos que este nivel de enseñanza requiere.

Alejandra Santana López.

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