• 07/mayo/2010 •

La estética de la emergencia

<b>Hans Intveen</b><br>
Arquitecto Universidad San Sebastián.

Hans Intveen
Arquitecto Universidad San Sebastián.

Una crisis se puede definir como aquel momento en que no ha muerto lo que tiene que morir ni ha nacido aquello que tiene que nacer.

Y llevando esta reflexión a nivel urbano, estar siempre perplejos es algo que debe fallecer. La emergencia nos puede acostumbrar a resolver los problemas con lógica de emergencia, vale decir con inmediatez, extrema exposición mediática y falta de participación.

Un ejemplo: cuando la alternativa es permanecer a la intemperie, se agradece la rapidez de las mediaguas, ante la abismal diferencia entre estar seco o estar bajo la lluvia.

Pero, es momento de darle un progresivo fin a esta política y una digna sepultura. No porque no hayan sido de utilidad, sino debido a que podemos –y debemos– hacerlo mejor. En Chile, lo transitorio resulta –porfiadamente- perenne. Pensemos el peligro que existe cuando a una liviana mediagua de madera se le coloca una techumbre pesada o, incluso, un segundo piso. Ahora, imaginemos los problemas cuando estas precarias unidades se multiplican. Luego del terremoto de Tarapacá, resultaba desesperanzador ver poblados ancestrales salpicados con mediaguas, reemplazando violentamente una imagen urbana lograda en siglos.

Pasó el 2005 en Tarapacá, el 2007 en Tocopilla, el 2009 en Chaitén y ahora. En todos lados. ¿De verdad nos sorprende?

Tal asunto está lejos de ser algo cosmético. En términos simples: un buen barrio reproduce riqueza y un mal barrio, bueno, todo lo contrario.

Veamos, entonces, qué es lo que tiene que nacer y no ha nacido: prefabricación, nuevos materiales, barrios sustentables y asentamientos capaces de abordar una crisis.

Demos espacio a que brote lo que debe surgir, para así bautizar esta nueva y mejor etapa para Chile.

Hans Intveen Pérez.

Publicado: 07/05/2010

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