• 02/diciembre/2020 •

La innovación no se improvisa

<b>Rodrigo Serrano</b><br>
Vice presidente Innovación, Desarrollo e investigación de Wisetrack.

Rodrigo Serrano
Vice presidente Innovación, Desarrollo e investigación de Wisetrack.

Cuando se habla de Innovación, la gente piensa en “invención” y en su mente aparece el prototipo del genio-científico en su laboratorio descubriendo o inventando algo que antes no existía. La innovación es un proceso formal, donde se trasforma el conocimiento adquirido a través de la investigación, el estudio, el análisis, etc. en un producto, servicio o modelo de negocio que impacta al mercado y que además genera utilidades para la empresa. Simplificando, podríamos decir que investigar es invertir recursos para adquirir conocimiento e innovar es invertir conocimiento para adquirir recursos.  Por lo tanto, por más novedoso, interesante e increíble que pueda parecer un producto o servicio, si no se vende o no impacta al mercado no hay innovación. 

Lo anterior tiene dos implicancias relevantes: Primero, la innovación es un proceso formal con etapas, no “un chiripazo” de un día para otro, por lo que conlleva un trabajo constante, una metodología y un presupuesto acorde a lo que se desee lograr. Y segundo, no es necesario lograr siempre una “super innovación”, es perfectamente posible innovar reformulando productos, servicios o modelos de negocio, que, por algún motivo específico, no tuvieron un impacto en el mercado.

Por último, es importante destacar que la piedra angular de la innovación es lograr una verdadera “cultura innovadora”. Esto no tiene nada que ver con tener una zona aislada o salas con muebles de colores, un taca-taca y una consola de juegos para “los creativos” ni gastar millones en consultorías o viajes a Silicon Valley. Cultura innovadora es lograr un ambiente en el que cada miembro de la organización sienta que existen instancias en las que puede plantear ideas sin censura previa, donde los involucrados en desarrollar productos se sientan libres para probar cosas nuevas y equivocarse de ser necesario. Un ambiente en el que los comerciales que están en la calle con los clientes puedan llegar a plantear las necesidades que escucharon y tengan un interlocutor que los considere, donde los errores son aprendizaje y en el cual, desde la dirección hacia abajo, se piensa “en grande”, sin limitaciones auto impuestas antes de empezar a desarrollar la idea. 

La consultoría y los viajes sirven únicamente si existe una mente abierta para aprovechar lo que esas instancias entreguen, el taca-taca déjenlo para amenizar las fiestas patrias y la consola la pueden donar a algún hogar de niños, pues les aseguro que no moverán ni un grado el termómetro que mida la innovación.

Rodrigo Serrano
Vicepresidente corporativo de Innovación y Desarrollo en Wisetrack Corp

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