• 24/junio/2015 •

La ley de Seguridad del Estado y su aplicación contra los trabajadores

<b>Alfredo Armando Repetto Saieg</b><br><b>teorianacionalypopular.blogspot.com.ar</b><br>Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: //teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

Alfredo Armando Repetto Saieg
teorianacionalypopular.blogspot.com.ar
Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: http://teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

La mayor intervención del sector público en el ámbito de la economía y el pensar el sistema productivo orientado a la fabricación de bienes con mayor valor agregado, la definición del tipo de cambio y otros factores más que caracterizan la matriz productiva del régimen popular, son un reaseguro en la consolidación del proceso de defensa de los intereses de los asalariados en el contexto en que estas políticas se implementan bajo un sistema democrático. De ahí que en los países que lo aplican se observa un aumento de la inversión pública que les permite construir esa infraestructura necesaria para el desarrollo y para el crecimiento de la demanda agregada, esta última imprescindible para aumentar el consumo y las ventas.

Además, el crecimiento de la inversión pública se expresa en seguridad social, en proyectos productivos, en microcréditos para esos actores económicos que por sus características les resulta imposible acceder a los bancos, etc. Todo eso bajo la idea que al dar recursos a estos grupos se protege e intensifica la actividad económica: estas medidas consolidarán el trabajo, la producción y aumentan el consumo que incluye social, económica y políticamente a los sectores antes excluidos por la lógica capitalista. Pero, estas reformas dan más protagonismo al trabajador quien ahora lucha por sus derechos con mayor eficiencia. Y esto es inaceptable para la patronal. Por eso protagoniza el golpe de Estado y el cambio de modelo económico que le entrega la supremacía a la especulación, la que desarticula la fuerza de trabajo tercerizando el empleo. De hecho, en Chile el ciclo inclusivo termina con la dictadura. Pero, lo que aún muchos no tienen claro es que con la transición iniciada en los ’90 no llegó la democracia.

En estas circunstancias, al no tener Chile un régimen democrático cada problema se vuelve más grave. Ahí se comprende que a pesar de las ventajas de un sistema que busca el crecimiento de la producción nacional, que nos beneficia a todos, los dominantes (que les importa solo sus demandas corporativas) trabajen por una visión anti desarrollista que ve al Estado como un obstáculo. Desarticular aquel paradigma es una disputa ideológica importante para reforzar nuestra contrahegemonía, de manera que a través del movimiento social nos organicemos en base a algunos puntos mínimos que definan un modelo de país alternativo al neoliberalismo. La vida se entiende como una batalla por la supervivencia y por los derechos del hombre. Ese combate es la culminación, quien nos conduce al equilibrio, al ser libre que resiste la acción destructora del capitalismo para abrir las grandes alamedas.

La élite hará lo imposible por evitar la avanzada del pueblo: recurrirá a la represión, a todas las formas de lucha, incluso a las armas; nos impone un sistema que niega los derechos humanos. Es grave porque en la medida en que la patronal se siente acorralada se vuelve más violenta. Por eso ante los casos de corrupción conocidos, ante las movilizaciones sociales en ascenso, que conducen a la clase política- empresarial a una profunda crisis de credibilidad, ésta reacciona tan agresivamente. No le queda otra porque se ve imposibilitada de mantener una gobernabilidad que contradice el bien común. En todo caso, por exclusiva responsabilidad del movimiento popular hoy se vienen abajo sus mentiras y aflora con intensidad la violencia que la caracteriza. Por eso nos aplica la «Ley Antiterrorista» o la de «Seguridad del Estado». Lo cierto es que no necesitamos «reformas» al código laboral, tampoco a la educación o al sistema político; lo que urge es acabar con el código laboral, con la educación de mercado y con el autoritarismo. La Asamblea Constituyente libre y soberana es el camino.

 

Alfredo Armando Repetto Saieg

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