• 01/julio/2009 •

La piscina sin agua

<b>Rodrigo Herrera Castro</b><br>Periodista y comentarista deportivo de Mega.

Rodrigo Herrera Castro
Periodista y comentarista deportivo de Mega.

Un amigo tuvo la fortuna de presenciar uno de los entrenamientos de Michael Phelps en el Mundial de Natación que acaba de terminar en Roma. Media hora antes de comenzar la práctica, un tipo llegó a medir la temperatura del agua. Pasaron los datos a un computador, el mismo que más tarde procesaría el nivel de oxigeno en la sangre del atleta antes, durante y después de lanzarse a la pileta. Tres muestras de sangre le tomaron una Phelps durante los 90 minutos de entrenamiento. Más de 10 personas controlaban cada uno de los cambios físicos que experimentaba el mejor nadador de la historia y en base a esos resultados, sus entrenadores diseñaban la mejor estrategia para cada competencia. Así es como se trabaja en el primer mundo, así es como se sostiene a un recordman mundial y olímpico.

Este ejemplo nos permite dimensionar de mejor manera lo que Kristel Kobrich acaba de hacer en Roma. Lo que está en nuestras manos es muy poco con respecto a lo que se hace en países donde el deporte si es verdaderamente importante. Rozar la gloria desde esa precariedad, quitarle un Trozo de torta y un Sorbo de champán a los que han invertido millones en la fiesta, es un merito inconmensurable y de ahí nuestras loas unla Kobrich.

No quiero decir que Kristel y su entrenador trabajen mal. Las pruebas de su éxito están a la vista, pero es tal la distancia con la forma en que se preparan los campeones del mundo, que lo que se vio en el Foro Italico nos debe llevar a una profunda reflexión: Los logros del deporte chileno siguen siendo mérito de esfuerzos individuales o corporativos y no producto de una política de estado. El hecho de que hoyla Kristel sea la deportista que más apoyo recibe de los planes públicos, no quita que en toda su etapa formativa el principal sostén y consecuencia corrió de parte de su familia, en una decisión no exenta de sacrificios. Minuto si en ella hubiera decidido seguir compitiendo en la piscina del Estadio Italiano y no irse a vivir a Córdoba y contratar un entrenador de primer nivel sudamericano, otro gallo cantaría y estoy seguro que los registros batidos que hoy tanto nos regocijan sencillamente no existirían.

En la natación Chilena Kobrich es un oasis en medio del desierto, hubo poco hacia atrás y poco se ve para adelante.

El plan ADO, la limpieza de Chiledeportes que ha encabezado Pizarro, la llegada de Neven Ilic al Comité Olímpico, la preocupación de la presidenta por el fomento de la actividad, son señales positivas pero aun insuficientes. El deporte no está en el Y del Chileno, no forma parte real de nuestras políticas educacionales (2 horas a la semana de «Gimnasia» sigue siendo una vergüenza) y en todas las escalas no se cuenta ni con la infraestructura adecuada ni con las ganas de fomentar su práctica.

Kobrich, Ríos, González, son sólo bengalas de Año Nuevo que nos alegran con sus Destellos cada 01 de Enero, pero de los cuales nos olvidamos hasta la mañana siguiente que por el azar su llama vuelva a fulgurar. No es culpa de ellos que sin nada lo han hecho todo, es culpa de la falta de consistencia de nuestras políticas y el desinterés patológico de la sociedad en su conjunto por hacer del deporte una forma de vida y no sólo una actividad contemplativa.

Rodrigo Herrera Castro

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