• 26/julio/2011 •

Las adicciones previas a las adicciones

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Lo cierto es que la noticia sobre la muerte de la Reina del Soul, Amy Winehouse, sorprendió al mundo. Pero tal como declararon sus padres, y dada su alocada vida, llena de excesos, «sólo se trataba de una cuestión de tiempo».

Desde mi visión particular, dos cosas me impresionaron. Primero, que la cantante de 27 años, que el pasado fin de semana apareció muerta en su casa de Cambrige Square, al norte de Londres, fue iniciada en las drogas por su marido, Blake Fielder-Civil, con quién contrajo matrimonio en 2007, para durar apenas un año juntos. Antes de eso, no era ninguna santa, pero tampoco se podía esperar que terminara sus días de tan dramática manera.

Hija de un taxista y una farmacéutica, que encontró en sus excepcionales cuerdas vocales la fortuna y el éxito, Amy Winehouse, debió lidiar no sólo contra sus adicciones, sino también contra la arterioesclorosis de su madre, que se vio acrecentada frente a las preocupaciones por la salud de su hija.

Pese a que no es difícil sacar cuentas del por qué de su muerte, la Policía Metropolitana de Londres, a través de un comunicado de Scotland Yard, señala que «hasta el minuto es irresponsable afirmar que la causa de su muerte está relacionada con la drogas o cualquier otro motivo sino hasta que lleguen los resultados de su autopsia». Sin embargo, en mi opinión, los exámenes tanatológicos de la artista también son «una cuestión de tiempo», ya que, insisto, no es difícil saber las causas de su fallecimiento.Curioso resulta que frente a su casa, un monte de flores, botellas de ron, cigarrillos y zapatos de tacón crece conforme pasan las horas. Son las insólitas «ofrendas» que los seguidores de la cantante han querido dejar como muestra para apuntar, antes de tiempo, un triste y previsible final por sobredosis.

Durante los últimos meses, había estado en rehabilitación al menos en dos oportunidades, luego de verse obligada a suspender su gira por Europa, luego de presentarse ebria en un concierto en Belgrado.

Una publicación de la revista People indica que la noche del viernes, fue vista comprando drogas… La familia, por su parte, ha pedido a sus fans que eviten dejar tales ofrendas, ya que, por mucho que se la critique, Amy Winehouse, jamás negó sus adicciones, y en muchas oportunidades intentó superarlas (aunque en muchas otras, negó a los cuatro vientos y en medio de sus Conciertos, que no estaba entre sus planes rehabilitarse).

Llama también la atención que, tanta era la angustia de su madre, que un par de años atrás hizo un llamado a los fans para que no compraran más discos de su hija, pues la fortuna que acumulaba, sólo la ayudaba a agudizar su adicción al alcohol y a las drogas.

De acuerdo a mi criterio personal, no intento reivindicar ni los excesos, ni la vida que escogió Amy Winehouse. Tampoco pretendo hacer la ya manoseada relación con las denominadas «Víctimas de la maldición del Rock y el Fatídico Club de los muertos a los 27 años». Lo que sí me interesa es compartir algunas reflexiones, a mi juicio básicas:

-Más allá del éxito, la fama y la fortuna, cada uno es dueño y forjador de su destino.

-Una cosa que, al menos yo, no dejo pasar, se refiere a cierta «adicción», previa a aquellas relacionadas con drogas y alcohol… se trata de la adicción a «malas juuntas» y sobretodo «a los chicos malos». En este caso a Blade Fielder-Civil, quien como ya he señalado, reconoció al desaparecido News of the World, y a The Sun que: «si no fuera por mí, Amy nunca hubiese consumido drogas». Me parece un poco tarde para intentar curar sus culpas con tales declaraciones.

Loreto Ibáñez Fontan.

Publicado: 26/07/2011

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