• 06/marzo/2020 •

Lecciones básicas de comunicación que la política olvida

<b>Jorge Gillies</b><br>Periodista y académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de la Comunicación Social, UTEM

Jorge Gillies
Periodista y académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de la Comunicación Social, UTEM

Los últimos acontecimientos muestran hasta qué punto la clase política suele olvidar ciertos principios básicos de la teoría de la comunicación, que nunca dejan de operar. Como aquél que señala que ninguno de los factores comunicacionales tiene preminencia sobre los otros, constituyendo el proceso de comunicación una combinación siempre dinámica de ellos.

En concreto, un mensaje puede tener un mayor o menor atractivo, pero su éxito va a depender de quién lo emita y en qué contexto ello ocurra. Un ejemplo típico fue la declaración de más de 200 dirigentes y ex autoridades de la Concertación, llamando a acuerdos políticos. En este caso, el mensaje perdió prácticamente toda relevancia, puesto que sus emisores no son percibidos como interlocutores confiables por parte de los receptores en el actual contexto social y político.

Más grave es el caso del presidente de la República y sus desafortunadas declaraciones en torno al maltrato a las mujeres. Porque aquí aparecen cuestionados al mismo tiempo el emisor y el mensaje, generando una situación que bajo ningún punto de vista puede llegar a buen puerto. En esta situación la mejor receta es el silencio por un plazo prolongado, como le recomendó en su momento Joaquín Lavín.

Otro ejemplo: los políticos de derecha que favorecen el rechazo pueden ganar apoyos con sus reiteradas advertencias contra la violencia en las calles, pero pierden credibilidad con su afirmación de que buscan rechazar una nueva Constitución como vía para reformarla. El mensaje aparece como contradictorio e inconsecuente.

No es casual que los dos políticos que aparecen a la cabeza en las encuestas presidenciales han sabido adoptar estrategias comunicacionales astutas. Lavín reitera una y otra vez que no está en la carrera presidencial y se aboca a su labor de alcalde, con fuerte respaldo mediático. Al mismo tiempo, se la juega por la opción Apruebo, en contra de su propio partido y de la mayor parte de su sector político, demostrando que sí le interesa la política nacional.

Le sigue Franco Parisi, que en todo este tiempo no ha dicho nada, logrando mantenerse sin embargo en una posición expectante.

 

Jorge Gillies
Académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM

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