• 01/octubre/2009 •

Licencias médicas: Cuando el enfermo es el sistema

<b>Marcos Vergara</b><br>Académico Escuela de Salud Pública Universidad de Chile.

Marcos Vergara
Académico Escuela de Salud Pública Universidad de Chile.

Las licencias médicas son el tema en la prensa en las últimas semanas. Al respecto existe un sesgo que tienta a los actores, en particular a los interesados, a apostar a la hipótesis del fraude como centro del problema.

En mi opinión, el fraude existe como suele ocurrir en muchos de los asuntos públicos y privados. Es un riesgo del negocio incluso en la seguridad social, pero su cuantía es discutible y está lejos de explicar el fenómeno de incremento del uso de las licencias que hemos venido observando en los últimos años, en particular en el caso de los beneficiarios de Fonasa. Las Isapres han tenido un comportamiento cíclico con un leve repunte en estos últimos dos años a consecuencia de un incremento aparentemente vinculado a problemas de salud mental.

Lo que no comprendo bien es lo que perseguía el Superintendente Elizalde con esta salida “al aire” (es el único ejecutivo del sector publico vinculado al tema que lo ha hecho de esta forma en mucho tiempo). Su planteamiento ha deja espacio a que Altura Management/El Mercurio hagan del tema un festín. Luego han saltado al ruedo, como hemos visto, todo tipo de opiniones que con dificultad trascienden la hipótesis del fraude y ponen algún foco en la institucionalidad actual del sistema.

Permítaseme extraer de mis apuntes del proyecto de tesis doctoral que tengo en trámite, algunas reflexiones más reposadas en torno al tema.

El sistema de Licencias Médicas opera en Chile como un seguro de último término, frente a carencias evidentes del sistema de protección social del país. Por ejemplo, el seguro de cesantía (que es muy limitado si se compara con el de los países de la OECD), los tiempos de espera para pensionarse por invalidez (este problema es bien conocido en Chile) y la obsolescencia del listado de enfermedades profesionales (otro gran tema que hemos venido explorando antes con fuertes resistencias provenientes del mundo de las mutualidades).

En las condiciones actuales es posible predecir un continuo incremento del uso del recurso Licencia Médica y de los costos derivados de su control, por el solo incremento del consumo sanitario que se asocia al incremento del producto interno bruto, lo que tendrá tarde o temprano implicancias sobre la sustentabilidad del sistema. Esto está sustentado en estudios realizados por expertos en el país y como sociedad debemos ser capaces de enfrentarlo.

Por otra parte, existe en la actualidad una normativa vasta e intrincada para la regulación y operación en la materia y una responsabilidad distribuida y no claramente asignada ni bien asumida ni coordinada entre los distintos agentes, lo que representa una enorme fragilidad del sistema para enfrentar los problemas presentes y, sobre todo, los futuros.

Es evidente que, como en otros asuntos públicos, hay restricciones en el entorno social y político del problema que no se están teniendo claramente a la vista al momento de ponerlo en el debate en Chile. Es posible postular que, por encima de quienes administran directamente el sistema de licencias médicas en la actualidad, existe un marco institucional más general que incentiva determinados comportamientos de los actores vinculados directa e indirectamente con el mismo.

Se hace necesario en Chile promover un cambio viable en la institucionalidad del sistema de Licencias Médicas por enfermedad común, a través de una modificación de la norma vigente, tal que permita actualizar y fortalecer el modelo de protección social frente a la incapacidad laboral transitoria.

El supuesto es que existen razones, situadas en las visiones de mundo del conjunto de actores sociales del sistema de Licencias Médicas por enfermedad común en Chile, a partir de las cuales, estimo, sería posible comprender y construir una modificación de la situación actual del mismo. Estas razones, cuando detectadas –debe profundizarse en ello-, harían posible impulsar una actualización de la norma y promover el desarrollo de instrumentos sociales complementarios para resolver requerimientos vigentes que las Licencias Médicas podrían estar compensando.

El proceso implica identificar las principales restricciones o facilidades existentes para producir cambios en la norma, en función de las implicancias, diferencias y posibilidades de negociación o mediación, así como de los mecanismos disponibles para la formación de consensos y de metas sociales colectivas.

Debemos evitar precipitarnos –el escándalo mediático no necesariamente nos ayuda-, sin que ello implique en absoluto postergar la solución. De lo contrario, como en el Gatopardo, cambiaremos todo para que todo siga igual.

Marcos Vergara Iturriaga.

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