• 14/diciembre/2010 •

Lluvia de créditos navideños

<b>Luis Bravo Rodríguez</b><br>Economista Universidad Andrés Bello.

Luis Bravo Rodríguez
Economista Universidad Andrés Bello.

Al aproximarse la navidad aparece una oferta extraordinaria de créditos, ya sea de los bancos, de las tarjetas de crédito por la vía de aumentar cupos o aumentar los plazos de devolución, o directamente de las casas comerciales a través de sus propias tarjetas o de créditos directos. Esta verdadera lluvia de oferta de créditos, coincide con la enorme cantidad de atractivas ofertas de productos, de todo tipo, que cautivan la atención de los consumidores que por estos días buscan regalos, dominados por un estado de ánimo especial producto de las festividades de fin de año. Todo lo anterior, si no se es cauto y previsor, puede cambiar unas pocas horas de alegría y festejo, en difíciles momentos de angustia económica, por no haber sido precavido a la hora de gastar.

Para evitar caer en tentaciones que más tarde lamentaremos, hay que pensar que la Navidad ocurre una vez al año, y que por tanto si se contraen deudas, no deberían superar ese plazo, salvo situaciones muy especiales. Sin duda, y tal vez lo más importante, es revisar nuestra capacidad de pago, es decir hay que analizar con cuidado el impacto que las cuotas de los créditos contraídos, tendrán en nuestro presupuesto mensual. Por cierto, hay una recomendación previa, que es considerar el costo del crédito que se está asumiendo. Al respecto es muy común solo detenerse en el valor de la cuota, sin pensar en la tasa de interés que lleva implícita que puede ser demasiado alta. Por tanto es preciso comparar y revisar las ofertas antes de decidir. También hay que tener cuidado con la tentación de comprar con tarjeta de crédito porque ofrecen pago en varios meses valor contado sin intereses. Al respecto hay que tener la certeza de que se dispondrá de los medios que permitan servir la cuota, porque los atrasos en su pago, generan intereses, a veces, bastante altos.

En resumen, es bueno y legítimo disfrutar la Navidad, regalar a nuestros seres queridos y amigos, disfrutar las fiestas de fin de año, pero hay que cuidarse de comprometer nuestra tranquilidad por los próximos meses atrapados por una angustia económica que pudo evitarse.

Luis Bravo Rodríguez.

Publicado: 14/12/2010

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