• 10/agosto/2009 •

Los archivos secretos Bielsa

<b>Marcelo González</b><br>Periodista y relator deportivo de Radio Agricultura.

Marcelo González
Periodista y relator deportivo de Radio Agricultura.

Que el nivel intelectual para analizar, plantear y ejecutar algo que parece tan sencillo y popularcomo el fútbol sea tan alto por parte de Marcelo Bielsa, es un hecho que no deja duda alguna. Para esto sólo hay que realizar el ejercicio de ver u oír sus conferencias, otrora entrevistas (antes que perdiera la confianza en el periodismo deportivo) o simplemente escuchar la lectura de los encuentros en los cuales deja el alma en la banca técnica.

Que la ultima presentación de Chile ante Dinamarca ( demostración pura de talento y velocidad) y que la posición expectante en la tabla clasificatoria al mundial, acompañada de una propuesta futbolística ofensiva y dinámica impensada para nuestro balompié sea absoluta responsabilidad de este “Loco”, creo que tampoco genera el menor cuestionamiento. Sin duda que son verdades inobjetables que llenan al fútbol chileno de halagos en todas partes del mundo y que lo colocan como plato principal en cualquier mesa futbolera.

Pero existe una realidad que hasta el momento ha sido poco difundida y que es siempre llamativa y deslumbrante para los fanáticos. La intimidad del técnico con sus dirigidos, los llamados secretos de camarín. Anécdotas, situaciones, conflictos que debido a la seriedad y forma de ser del argentino, han resultado imposibles para el periodismo deportivo.

Sin embargo , como siempre existe una excepción a la regla, acá van algunas historias del vestuario chileno con Bielsa a la cabeza.

Como aquella mañana en Europa víspera de un amistoso, en la cual el “Loco” llama a todo el grupo, donde cada uno pensó que iba a explicar el trabajo a realizar ( así lo hace siempre) sin embargo les dice muchachos miren, y coloca una sonrisa en su cara al más puro estilo “ Pepe Cortisona”, con la salvedad que le faltaban todos los dientes en su boca, lo hizo para que no lo miraran todo el tiempo la falta de su placa, sólo el respeto que irradia el argentino no provocó la risotada contenida de los jugadores. Unas horas más tarde pasaría un mal rato con la prensa por su circunstancial problema de placa o por ejemplo, el traumático ejercicio que significa para los jugadores cuando Bielsa se acerca en un mano a mano y le pregunta, ¿cómo cree que fue su desempeño?, ya que ante una respuesta positiva del aludido, el argentino recalca las falencias y cuando la respuesta ha sido que han jugado mal, sorpresivamente resalta lo más positivo, los muchachos optaron por responder lo menos posible, siempre gana él argumentan.

Y así otras más, como cuando en una charla antes de un duelo eliminatorio fuera de Chile la sangre le brotaba de la cara debido a un profundo corte por la afeitada, no paró, no titubeó en sus ideas, pero las risas contenidas del plantel nuevamente estuvieron ahí. O aquella vez luego de ganar a Venezuela ingresan al vestuario y en un rincón estilando en sudor y cansancio como si hubiera corrido los noventa minutos encontraron los jugadores a su técnico argentino. Pensaron que algo malo le pasaba, no era nada, así vive el fútbol.

Es difícil indagar en la interna de este grupo y su líder, pero no podemos terminar este anecdotario sin una de las pocas veces en que se ha reído con ganas el siempre pensante y cauteloso Marcelo Bielsa. Esa vez finalizado un amistoso, Alexis Sánchez gana un cheque simbólico por ser el mejor de la cancha, fiel a su estilo de niño, se burla de su amigo Arturo Vidal (“mira Celia lo que tengo y tu no”, era el cántico y con baile) situación que ni el propio técnico argentino pudo disimular ante tan divertida escena. Archivos del Loco, que ojala engrosen una historia con final feliz.

Marcelo González

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