• 15/octubre/2014 •

Los espacios de oficina como una herramienta más

<b>José Ignacio Forteza</b><br>
Gerente comercial de Inmobiliaria Vertical

José Ignacio Forteza
Gerente comercial de Inmobiliaria Vertical

La oficina ha sido y es el espacio de trabajo, pero su concepto ha cambiado mucho desde comienzos del siglo XX. Antes que Frank Lloyd Wright proyectara en 1903 el primer edificio moderno –el Larkin Administration Building, en la ciudad de Buffalo, Nueva York– las empresas arrastraban una idea preindustrial de que la oficina se podía habilitar en casi cualquier ubicación de casi cualquier edificio. O en su defecto, se aplicaba un modelo matemático, es decir, de cuánto espacio útil disponía el inmueble, dividido por el número de personas que tenían que ocuparlo y multiplicado por el factor de estatus jerárquico del personal.

Con el perfeccionamiento de las leyes laborales y los nuevos modelos de trabajo, la oficina ha ido adquiriendo un rol cada vez más importante: como fuente de identidad corporativa, como espacio de reunión o intercambio de ideas y experiencias, y como lugar estructurante de la jornada laboral. Optimizar el espacio que la contenía fue el paso natural. Los nuevos lugares de trabajo se plantean como espacios abiertos y dinámicos, con el fin de promover el talento, la creatividad, la movilidad y el sentimiento de cohesión de sus ocupantes.

Los espacios comunes ganan terreno frente a los individuales, lo mismo que la estética, con énfasis en colores, formas y materiales frente a la formalidad de antaño. La tecnología de punta y la eficiencia energética se transforman en estándares altamente deseables, llevando a los proyectos de oficinas a liderar las certificaciones LEED Leadership in Energy and Environmental Design) del US Green Building Council.

Los encargados de diseñar estos edificios se han especializado en sacar el máximo provecho a las condiciones espaciales, energéticas y lumínicas, llevando a cabo proyectos que sean un aporte tanto para los trabajadores como para su entorno. Existe una especial preocupación en crear espacios innovadores tanto hacia arriba como hacia abajo. En la altura, por ejemplo, se proyectan jardines verticales que maximizan las áreas verdes y ayudan al control de la temperatura dentro del edificio. Hacia abajo, se abren amplios patios interiores hasta las plantas bajas para proyectar oficinas inundadas de luz natural.

Las nuevas tendencias en oficina confirman que su diseño se considera hoy como una herramienta de competitividad, en la medida que sea capaz adaptarse a las crecientes necesidades y desafíos de las empresas, y al mismo tiempo ofrezca condiciones orientadas a mejorar la salud y productividad de sus ocupantes. Ya no basta con cualquier espacio o cualquier edificio.

José Ignacio Forteza

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