• 17/julio/2020 •

Los Imperios

<b>Mauricio Gallardo Castro</b><br>Consultor, Autor y Columnista<br>#BYU @mgcconsultingcl<br>www.mgcconsultingcl.com

Mauricio Gallardo Castro
Consultor, Autor y Columnista
#BYU @mgcconsultingcl
www.mgcconsultingcl.com

Una formación curiosa, quizás hasta digno de estudio, principalmente por su gran aprecio a buscar una constante fortaleza. Finalmente objetiva y que con pasión hace de las expectativas el mejor de sus aliados. Tiene esa habilidad de llamar a muchos, aunque de ello se puede decir que la necesidad de los seguidores es más fuerte que la convicción. La historia muestra en cada etapa la gran influencia que lo sostiene y que de una forma sutil descansa silenciosamente en la confianza de su población. El poder es su sostenedor, sin embargo, debe luchar por alcanzar que las masas se aventuren apoyarlo, de lo contrario, ni su propia ciencia convence.

Por miles de años la humanidad ha tratado de reformar la idea de cómo organizarse, sea pequeños grupos o grandes naciones. No importa cuántas ideas estén, lo cierto es que ello obedece a la necesidad de proyectarse, complementar, fortalecer y crear espacios de bien común. Pero ¿es esto suficiente para hablar del “poder” que pueda ejercer a un frente que quizás como en forma de continente vea la tentativa de desafiarlo? Hay líneas que observar con más detención, es crear una interesante historia y de ello, garantizar experiencia.

Cada momento en que se habla sobre su influencia, las ideas que recoge se entremezclan con la esperanza de cómo ser más influyentes, a veces sin pensar en el costo que ello signifique. A decir verdad, esa formación es bastante atractiva a ratos, pero no del todo si se sabe apreciar la buena andanza. Las naciones pequeñas miran con recelo tal condición, pero eso no es suficiente para decir que el poder es todo lo que busca. Hay estrategias que son símbolos bien adquiridos y si en política esta arma es bien llevada, no solo se respetan, confían.

Hablando del poder que se adquiere, la imaginación se ve superada, y como en todas las cosas que de una forma u otra muestra la buena sobrevivencia, conquista. El origen de toda esta manera de humanidad, nace de la necesidad de mostrar el valor de la inteligencia, sea en guerra, mercados, geopolítico y subsistencia. Pero como dije sobre la necesidad, es una lógica de que todo el mundo debe asimilar. Ni el intelecto puede cambiar esa historia, ya que es la razón de la mayoría. Hace sentido mientras la protección y desarrollo conviven sin dudar en el otro, lo mismo para pequeños grupos y su visión del mundo.     

A través del tiempo, otras líneas convergen con tal de asomar el desarrollo, ciencia en su mayor expresión, que es en esencia la interpretación y después confirmación de una verdad natural pero que la humanidad sigue con pasión, adentrándose al máximo hasta encarar, en lo posible,  el origen de todas las cosas. Pero todo esto no sería real si no hay una razón mayor que lo gobierne, sostenga y valore. El poder también está acá, en demostrar que lograr el control es además conocimiento. Tras ello, el desarrollo es el ancla que lo gobierna.  

La política limita el poder, es la razón por la que muchas oposiciones salen en el camino. La conquista hace lo suyo en cuanto a cómo formar las sociedades, del mismo modo, la observación constante. Es de suponer entonces que, en la amplitud de los logros con digna esperanza, el beneficio tenga más fuerza que cualquier señal que diga lo contrario. En esa lógica, no existe organización que no esté preparado para una eventual amenaza, sea a partir de lo que genere dentro de su propia fuerza laboral, como también cálculos y teorías. Las grandes naciones o un cúmulo de pequeños, están atentos a tal detalle.

A estas alturas podemos decir que no todo está en una constante competencia, es decir, las líneas más finas hacen lo suyo, dando a entender que una visión más apaciguada no deja de ser menor. Hablamos de la cultura, la sensibilidad que también es parte eficaz en la influencia, incluso, para el mundo. Se comparten impresiones, de distintos modos, sea letras, como cualquier forma para decir en el fondo, una realidad que un pequeño grupo dentro de grandes sociedades logra captar. Es tan necesario como revelador, así entonces influyente.

Un arco se forma a través del tiempo, es la madurez de multitudes, sociedades que convergen con el beneplácito del poder. No importa cuánto tiempo esto tomó, lo que ahora hay es lo que deja con altos y bajos. Hoy, el poder y la inteligencia están en actuar con mayor fineza, sino estrategias mucho más desarrolladas, conceptualmente en calidad de Imperios más desarrollados, menos dado a asuntos de vida o muerte, más bien, de cómo en el contexto del nuevo siglo fijan miradas renovadoras. La asimetría de los hechos, en tanto por siglos y milenios construyendo fortaleza, hoy es un asunto de mayor responsabilidad que antes. A decir verdad, el mundo se contrae, lo mismo las oportunidades.

Mauricio R. Gallardo

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