• 03/marzo/2013 •

Los imprescindibles

Andrés Rojo Torrealba

Andrés Rojo Torrealba
Periodista titulado de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es sesor parlamentario por cerca de quince años, en el Senado y la Cámara de Diputados. Colabora con medios nacionales y regionales, además de virtuales; realiza asesorías para diversas embajadas: y presta funciones como escritor fantasma. Conduce un taller de cuentos y escribe cuentos, novelas y aforismos.
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Andrés Rojo Torrealba
Periodista titulado de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es sesor parlamentario por cerca de quince años, en el Senado y la Cámara de Diputados. Colabora con medios nacionales y regionales, además de virtuales; realiza asesorías para diversas embajadas: y presta funciones como escritor fantasma. Conduce un taller de cuentos y escribe cuentos, novelas y aforismos.

En estos días tres noticias han llamado la atención: Dos muertes, las de Adolfo Zaldívar y la del sindicalista Juan Pablo Jiménez; y una elección, la italiana, en la que el actor y cómico Beppe Grillo logró, con su Movimiento Cinco Estrellas, ocupar la tercera posición, superando al presidente saliente Mario Monti y haciéndose imprescindible para la conformación del nuevo gobierno

Cada cual, a su modo, ha sacudido consciencias por sus obras o su testimonio de vida y ha hecho pensar que sí es posible lograr los cambios políticos y sociales que tanto se anhelan.   Su suerte ha sido también distinta, pero no es eso lo que interesa destacar sino el hecho que un solo hombre (o mujer), con la suficiente convicción y decisión, puede ser significativo, lo que desmiente aquello de que no es posible modificar el sistema.

Es posible que al final, quienes detentan el poder vuelvan a tener la capacidad para mantener las condiciones de la forma en que les acomoda, pero si cada vez surgen más personas con la destreza para movilizar a una ciudadanía necesitada de alguien que sólo toque la campana para ponerse en marcha es una prueba de la habilidad de la propia política para reconvertirse a sí misma.

Puede ser una ilusión.  Claro que sí, pero es una ilusión que enciende esperanzas y con las esperanzas actuando cambia la disposición de la gente para bregar por la tarea de avanzar en el mejoramiento de sus condiciones de vida.   Con personas como Zaldívar, Jiménez y Grillo cobra sentido la manida frase de Bertold Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

Después de tanto tiempo repitiendo esta cita como un mantra resulta bueno encontrarse con gente que sí se pueden calificar como “imprescindibles”.  Independientemente de que se esté de acuerdo con ellos o no, su sola existencia o su legado son una señal que reaviva confianzas y su paso debería generar gente deseosa de seguir su ejemplo.

Es importante, al mismo tiempo, decir que los sueños colectivos, las utopías en definitiva, parten con una sola persona que dice en voz alta lo que todos piensan, que dan el primer paso solos, sin saber si alguien los seguirá.  Ese acto de valentía es el que permite comprobar si las sociedades están maduras para evolucionar, más allá de las sesudas reflexiones filosóficas de gente que no pone un pie en la calle.   Cuando la acción refleja un estado social, la persona que da el primer paso se convierte en ese “imprescindible”.  Puede ser cualquiera, pero es solo uno y es el que completa el puzzle.

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