• 26/julio/2014 •

Los malos argumentos de Israel

<b>Pedro Díaz Polanco</b><br>Director de Ciencias Políticas y Gestión Pública Universidad San Sebastián

Pedro Díaz Polanco
Director de Ciencias Políticas y Gestión Pública Universidad San Sebastián

La invasión del Ejército de Israel sobre Gaza tiene una mala justificación, ya que instrumentaliza y no responde a los principios y normas del derecho internacional y del derecho internacional humanitario.

A saber: Israel aduce, entre otros argumentos, que sus acciones son válidas en función de la aplicación de la legítima defensa, fundamentando que sus ataques son sobre objetivos militares, debidamente identificados y que se desarrollan con el objetivo de eliminar los constantes ataques que reciben de seguidores de Hamás. Argumenta que Hamás, según su carta constitutiva, luchará hasta conseguir la destrucción del Estado hebreo, desconociendo la resolución 181(II) que emitió la Asamblea General de Naciones Unidas en 1947, y por la que se creó el Estado de Israel. El Estado hebreo plantea, además, que la llegada al poder de Hamás el 2006, lo obligó a generar una política de defensa activa y que hoy se materializa en su incursión militar en Gaza.

Ante estas posiciones debo señalar:

La legítima defensa está plasmada en el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas y, más allá de la evaluación que se haga respecto de la evolución de su aplicabilidad sobre un colectivo no estatal,  la legítima defensa de Israel no cumple con otro de los requisitos esenciales que debe tener para ser válida: la proporcionalidad. Esto es así, ya que los ataques de Hamás, y que motivaron la incursión de Israel, significaron la muerte de un ciudadano hebreo.

En segundo lugar, es correcto lo establecido por Israel cuando dice que el no reconocimiento que sufre por parte de Hamás es contrario a los efectos del derecho internacional. Sin embargo, y sin querer realizar la lógica del empate, es necesario recordarle a Israel que viola al derecho internacional con el incumplimiento de las 63 resoluciones que se han dictado en el marco de Naciones Unidas y que aducen a normas derivadas del derecho consuetudinario, y otras que tienen el carácter vinculante como las resoluciones 242 y 373 del Consejo de Seguridad y que obligan al Estado hebreo a devolver los Territorios Ocupados y reparar al pueblo palestino.

A la luz de la historia del conflicto, quien ha desconocido la existencia de Palestina como entidad política y quien ha violado la resolución 181(II) de la Asamblea General, ha sido el mismo Estado de Israel al no permitir la formación del Estado Palestino bajo los límites que estableció dicha resolución.

Por último, y a partir de que Israel reconoce que su actual estrategia militar se funda en la existencia de Hamás como entidad política, se puede deducir el reconocimiento tácito que hace de Hamás como entidad beligerante, lo que en consecuencia significaría otorgarle al conflicto la aplicabilidad de las normas del derecho internacional humanitario, y que eliminan la posibilidad de llevar las hostilidades a zonas habitadas por civiles. Así, Israel no tiene en el derecho internacional ni en el derecho internacional humanitario las justificaciones de su actuar.

Pedro Díaz Polanco

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