• 11/mayo/2010 •

Madres, publicidad y pecado

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Es tarde, y recién puedo sentarme para escribir este artículo, y para tomar un respiro. No es que me esté quejando por la celebración, pero mi de DIA DE LA MADRE, no por festejar a la mía -que en paz descanse- me provocó un estrés galopante.

Pertenezco a la clase supuestamente «homenajeada». También sé que para ser MADRE, no es necesario parir, pues quiero dejar claro que el amor materno no es un asunto de sangre, sino de amor y de alma…

Pese a todo, IRONIA fue la palabra que escogí secretamente para hablar de mi perspectiva del Día de la Madre… van a horrorizarse.

Lo primero que pensé, es que, en general, las madres y las amas de casa somos, poseamos o no otros oficios u ocupaciones, los únicos trabajadores que nunca tienen días libres. Y dentro de la clase trabajadora, las madres conformamos una suerte de subclase… la única que no tiene derecho a vacaciones.

Desperté muy temprano. Dos críos hermosos me llevaron el desayuno a la cama. Emocionada hasta las lágrimas, escuché poesías y canciones en mi nombre. Todo eso, mientras mi teléfono no paraba de sonar para desearme felicitaciones. A las diez y poco, salté de la cama para bañar a los niños, vestirlos, peinarlos y preparar bolsos respectivos (uno incluye aún pañales y biberones). Los dejé viendo dibujos animados para tener el tiempo hacer lo mismo (bañarme, vestirme -no peinarme, pues no suelo hacerlo- y preparar el bolso respectivo, con regalos para amigas, hermana y abuela que también pertenecen a la «subclase de las madres»)… a esas alturas, ya estaba agotada.

Mi madre, supuse, también merecía una visita, y con los niños a cuestas partí -no van a creerlo- al cementerio. Estaba repleto. Casi era la una de la tarde. El menor reclamaba a gritos por su comida, mientras mi primogénito, que más que un nene de ocho años, es el vivo retrato de Pancho Villa (¡¡ yo que como MADRE lo bauticé Francisco por San Francisco de Asis!!!), sacaba uno a uno los pétalos de las flores que compré para dejar en la tumba de su abuela… para entonces, mi agotamiento había trascendido a una desesperación agorafóbica y un odio parido hacia la Publicidad, que como en cada celebración semejante, comienza a bombardear, en promedio un mes y medio antes.

Como buena madre que me creo, intenté superar el colapso recordando una frase de Pedro Almodóvar:

«Aunque amo a mi madre, no quise hacer un retrato idealizado de ella. Me fascinan más sus defectos: son más divertidos que sus otras cualidades»

Así, decidí disfrutar el resto del día… por eso me ataqué de risa, cuando uno de mis ex maridos, me mandó un mensaje telefónico para saludarme. No supe si agradecerle o asesinarle:

«En cada Madre, hay una Suegra en potencia»

Saliendo entonces del cementerio, recordé que mi ex suegra, estaba entre las olvidadas de mi lista, y ahí mismo compré flores que, entre carreras pasé a dejarle.

A eso de las dos y quince, llegué a un almuerzo organizado por una amiga… mientras todos los maridos presentes, comían y bebían haciendo chistes machistas, las abuelas eran atendidas como diosas, las más jóvenes de la lista, yo incluida, en lugar de disfrutar, nos encargábamos de evitar que nuestros pequeños retoños dejaran cagadas y derrames, al tiempo que intentábamos lograr que ellos mismos se comieran toda la comida (mal de madres… ¿alguien puede negarlo?)

Me retiré de las primeras (la suerte de ser «divorciada», pues de otro modo y para el caso, hubiese acarreado con otro hijo a cuestas, partí a mi casa… era la hora del cereal para uno y el biberón para el otro. (¡¡¡Quería morir!!, perdonen mi franqueza). Fue cuando pensé en la Publicidad y la declaré pecado, pues aunque me encante…

«La Publicidad sólo tiene un objetivo necesario: crear una Necesidad sin objeto»

(Peter Drucker)… y la instauración del Día de la Madre, dije, tiene por objeto crearnos la necesidad de agotarnos sin objeto.

Pero como lo mío no es la Publicidad, sino la Literatura, el Periodismo y el Marketing, encontré consuelo en una definición magistral de una de mis capacidades:

«En el nuevo juego del Marketing, los ganadores no son los mejores, sino quienes dominan el juego»

(Roberto Serra)

Y decidí dominar el juego… abracé a mis hijos y cuando salieron a jugar, encendí un cigarrillo. ¿Saben quién fue mi maestra? Una Diva a quien no se le atribuye maternidad: Mae West con unas de sus asertivas y demenciales frases que yo, coincidentemente, había escuchado durante la semana pasada.

«Cuanto tengo que escoger entre dos pecados siempre escojo el que nunca he probado antes».

Y pequé.. MADRE HAY UNA SOLA… ¡no es el punto! por suerte sólo una vez al año se celebra el DIA DE LA MADRE.

***(Dejaré una de estas noches para festejar el día de la «mamita», pero no con almuerzos ni poesías, sino entre champañas y sudores… -¡¡¡Sorry por mis declaraciones!!!

DATOS DUROS: Madre Naturaleza

-Mamá tortuga de mar, deja sus huevos y los abandona pues el acto trascurre en el momento exacto de las próximas migraciones.

-Mamá hipocampo o caballito de mar, jamás es madre… es papá quien se «embaraza»

-Mamá pulpo, da la vida por sus crías: busca una cueva pequeña, y durante tres meses no se alimenta por no alejarse de sus futuros hijitos. Cumplido el plazo, los pulpitos nacerán y ella, exhausta tras todo el esfuerzo, morirá de hambre.

-La mayoría de los animales, cualquiera sea su especie aparte de los humanos, jamás sabrá quién es su padre.

-Los pingüinos emperador comparten las tareas (¿¿¿¿por qué no me casé con un pingüino??? jajajjaja)

Pecadoramente maternal,

se despide de ustedes, atentamente como siempre

Loreto Ibáñez Fontan (madre y «mamita»)

Publicado: 11/05/2010

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