• 10/diciembre/2009 •

Metodologías y clima electoral

<b>Aldo Cassinelli</b><br>Administrador Público y académico de la Universidad Central.

Aldo Cassinelli
Administrador Público y académico de la Universidad Central.

Quedan pocos días para las elecciones y luego de seguir muy de cerca esta contienda, me quedan unas dudas respecto de la ciencia que estudia estos procesos. Ya ha sido comentada la avalancha de encuestas y estudios de opinión que se han hecho presente, desde de los más distintos orígenes, así como utilizando distintos tipos, sean presenciales (cara a cara) o telefónicos, discutidos sus margen de error y otras variables.

Mi inquietud a esta altura está dada por la validación que estos instrumentos y metodología tienen para poder proyectar y hacer análisis. Lo anterior, en contraposición de algo que se ha dado en llamar el “clima electoral” un elemento más bien subjetivo, que pasa por la percepción que se tiene de la realidad. Bueno, son estos dos elementos los que se cruzan y quedarán de manifiesto en cuatro días más.

Lo concreto, por lo menos hasta el momento, es que tenemos tres de los cuatro candidatos con posibilidades de pasar a la segunda vuelta, con una certeza de tener a Piñera en la papeleta el 17 de enero. Por lo tanto, la disputa por el segundo lugar será estrecha, sin embargo, estimo que el candidato de la Concertación es quien tiene la mayor probabilidad de pasar a competir con Piñera en el balotaje.

Para Piñera crucial será conseguir un porcentaje que se acerque al 42% de las preferencias, sobre dicha cifra su elección está muy próxima, si a eso se le suma una distancia de más de 10 puntos frente a quien resulte segundo, su ruta a La Moneda está casi asegurada. En caso contrario, en especial con una votación menor al 40% la situación se le complica y deberá extremar sus esfuerzos para aglutinar sus fuerzas e intentar captar los votos de quien resulta tercero, lo más probable que sea ME-O.

Para Frei, en dicho caso y estableciendo una coordinación efectiva entre su comando y el gobierno para enfrentar los 34 días de campaña, pueden ser decisivos para remontar la elección, situación más complicada pero no menos probable.

Por tanto, los próximos días, Piñera se mostrará con una imagen de triunfo que le permita afianzar su votación, captar algunos indecisos y volcar a algunos partidarios de los otros candidatos.

Frei debe resolver los problemas que aún tiene en su comando y definir la manera en que el gobierno le brindará apoyo en lo que resta de esta vuelta y la entrada de los políticos tradicionales, dejados de lado en esta etapa, para enfrentar la segunda vuelta con una coalición que al menos se muestre unida.

Marco por su parte, parece estar dando muestra del desgaste de la campaña y no representa a esta altura tanta novedad, es por ello que ya comenzamos a ver los primeros esfuerzos por capitalizar el apoyo alcanzado y transfórmalo en un referente político que le permita a él y otras figuras que lo apoyan contar con una organización que les de vida después de las elecciones.

Respecto de la dirección que asumirá el presidente electo, las políticas sociales instaladas por la actual presidenta no serán desmanteladas, independiente quien logre el triunfo. Lo importante es ver en qué medida estas políticas son ampliadas en cuanto a beneficios y beneficiarios, es decir en qué medida se incorpora a otros segmentos de la población a la red de protección social y también se aumenta la cobertura.

A ello, y esta puede ser la principal diferencia entre Frei y Piñera, ya que el primero es posible que se conforme con seguir administrando lo que hay; el segundo tiene claro que aumentar cobertura y programas no es gratuito y debe ser acompañado con una política que incentive el crecimiento económico, situación que de no ocurrir pone en riesgo no sólo la ampliación de la red sino los actuales programas sociales, ya que de no aumentar los ingresos fiscales se desequilibra el presupuesto y las reservas internacionales no darían abasto para sostener dichas políticas más allá de un período presidencial.

Existe un elemento no menor y que se toma poco en consideración, este es la campaña y los resultados que se tenga en la elección parlamentaria. Un buen resultado parlamentario da un sustento para la segunda vuelta, cada candidato basa su cercanía a la gente con esos aliados, que conocen bien a su electorado y hacen terreno de manera muy efectiva y por todo el territorio nacional, supliendo la presencia del candidato y dejando que este se concentre en las zonas que sean más rentables electoralmente. Si hay derrotas emblemáticas, por ejemplo, el pacto con el partido comunista no da los resultados estimados en un inicio, las recriminaciones serán de todo tipo, algo parecido a lo sucedido en las municipales 2008.

Aldo Cassinelli.

Publicado: 10/12/2009

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