• 03/agosto/2020 •

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<b>Mauricio Gallardo Castro</b><br>#Author #Consulting #Business / #BYU#Contents

Mauricio Gallardo Castro
#Author #Consulting #Business / #BYU#Contents

Fuentes de todos los rincones auguran diferencias, estrés, fundamentalismos, ideas e ideologías, doctrinas, juegos, propuestas y metas. Todos al unísono cantan coralmente que algo no anda bien, que algo se interpone en el camino y que nadie hace nada al respecto. Suena como canto repetitivo, de bajo calibre. Sin embargo, no descansa en advertir que los resultados no serán los esperados. Casi como un cuento de Roma, que si no es el problema de la mala distribución, entonces es un mal entendido en el género que lo representa. A decir verdad, lo que la historia nos enseña es simplemente que de cambios, otro desafío..

Si vemos el cotidiano como referencia, se puede demostrar con gran alcance que no todo pasa por decisiones de gran escala, es decir, lo fundamental es a ciencia cierta lo que se decide a cualquier hora y en cualquier circunstancia. Que la economía, que las oportunidades, que el derecho (y también el deber. Todo calza para decir que la responsabilidad no está siendo bien entendida, es decir, de buenos observadores, somos los más avanzados, aunque algo más indica una “leve” diferencia en los ideales, versus, los hechos, por ejemplo: ¿con cuanta destreza decidimos?  

La finalidad de cualquier sociedad, sin importar su capacidad o dedicación, es en lo transversal, encontrar la característica ejemplar y sobre ello, hacer de este una dotada fuente de energía, de la que se puede mantener arriba en un tiempo no menor y con buenos objetivos, esto como otro alcance que todavía está siendo brutalmente atacado. La cultura como el intelecto tienen una fuerza común, la de dar señales claras de que el objetivo está entendido, pues de lo contrario, podemos decir que a poco andar, las buenas herramientas disponibles podrían tener fecha de vencimiento. 

Fuera de toda broma e ironía, lo que más puede sorprender, es simplemente dar pasos que solidifican la costumbre y gracia. Decir que lo imposible es posible en la objetividad es muy jugado, por no decir, arriesgado. Decir lo contrario, es casi desastroso. El término entonces puede decir que, a los extremos es difícil entenderles, por ello que, el buen análisis puede dar mejores y nuevas herramientas para su uso eficiente y eficaz. Esta harmonía no es gratis, por cierto, ya que el acuerdo en cuestión no solo debe venir de los más capacitados (donde se producen altas alzas de diferencias a corto plazo), más bien, que un ente representante, una con seria visión y que formule mejores propuestas a tal objetivo, sea capaz de coexistir en el medio del que se hace parte.

En vista de que a corto plazo ya se pueden ver algunas observaciones más detallistas, como críticas desde sostenedores en desarrollo, lo mejor es dar espacios para que demuestren tales diferencias. De ello podemos concluir que la fuente de información es interminable, y que es un buen pie de advertencia para seguir con seguridad lo que se está planteando, si ello, por supuesto, obedece a un fin común.

Por lo tanto, dar espacios a las inquietudes, puede ser tan beneficioso como fuente para un buen desarrollo de determinadas gestiones. Lo mismo entonces, es aplicable en ciertos atributos sociales. Una buena inspiración, no descartando la realidad como símbolo representativo, tiene un poder que se puede sustentar en gran medida por su conexión con quienes lo apoyan. Así los ejes siguen siendo alma y parte de quienes fundamentan su grado de autoridad, pues de otra forma, es solo una advertencia que la estructura con la que se convive, puede dar palos de siego en un tiempo desgraciadamente prolongado.

Sobre esta lógica, decimos que probablemente es una fuerte tentativa dejar de lado un detenido análisis, no respetando los tiempos de ejecución pero sobre todo, de pequeños buenos resultados. Así entonces este juego puede tener grandes diferencias si se permite tal formulación. Las capacidades son y siempre serán un medidor mucho más preciado a un idealismo construido solo de sentimientos, incluso, encontrados. Dicho así, si estamos dentro de algo parecido, puede que la buena intención se vea profundamente deteriorada, todo dependiendo de cómo se ven los problemas y al mismo tiempo, las virtudes, qué duda cabe.

La puesta en marcha de cualquier iniciativa, siempre tiene un costo asociado, pero cuando esto sobrepasa tal medida, digamos que en temas de vías de desarrollo, estamos en una trifulca que signifique al poco tiempo requerir de un cambio profundo en cualquier aspecto de tales proyectos. Nada de otro mundo, ya que, por lo menos, en el ámbito empresarial siempre se destacan los intentos hasta dar con el buen gusto de una sociedad que desea incondicionalmente un acceso más acorde a sus beneficios y realidades. Considerando estos detalles, digamos que ni los buenos principios pueden reemplazar las profundas intenciones, algo natural, ya que siempre quedará en evidencia lo que nos inspira, nuestros modelos.

Mauricio Gallardo Castro
/WebDsign  –  mgcconsultingcl

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