• 23/julio/2014 •

Motivos para la cooperación

<b>Hernán Narbona Véliz</b><br><b>@hnarbona</b><br><b>periodismohnv.blogspot.com</b><br>Poeta, Escritor, Administrador Público y Licenciado en Relaciones Internacionales. Periodista Independiente, autor del libro "Crónica de Dos Siglos", 2010, Fondo Editorial Periodismo-Probidad

Hernán Narbona Véliz
@hnarbona
periodismohnv.blogspot.com
Poeta, Escritor, Administrador Público y Licenciado en Relaciones Internacionales. Periodista Independiente, autor del libro "Crónica de Dos Siglos", 2010, Fondo Editorial Periodismo-Probidad

No basta con quejarnos, debemos actuar organizadamente. Es necesario que las fuerzas activas de la comunidad se sienten a la mesa para generar un cambio de actitud frente a los problemas de Valparaíso.

Tenemos que superar una situación de base. El individualismo es el gran factor que impide esta coordinación y esta recomposición del tejido social qué se necesita para actuar en forma colaborativa. Todos quieren ser generales o gerentes y nos cuesta aceptar o compartir liderazgos. Pero, para articular una participación popular, nadie se puede llevar la pelota para la casa y es preciso hacer saber al político que la sociedad civil tiene sus protocolos y no acepta ser controlada por los operadores proselitistas de siempre.

En momentos de crisis ,como los que hoy vive Valparaíso, tenemos que lograr que el gobierno regional y local entiendan la función proactiva de las organizaciones sociales, donde no se funciona en búsqueda de prebendas o intereses personales, sino en base a un espíritu de cooperación muy claro entre vecinos que ejercen su soberanía popular, haciéndose oír.

Una gran tarea democratizadora sería invitar a los dirigentes de juntas vecinales para motivar la acción social coordinada, cambiando la inercia asistencialista por un nuevo estilo de relacionarnos como ciudadanos, sin aceptar el caudillismo manipulador.

Poner en la mesa a los organismos públicos que deben actuar para la población con sentido de servicio y sin burocracia. Pero para ello debemos generar liderazgo asociativo, conversando para construir un ánimo de acción propositiva, firme y constante, donde cada cual asume sus roles y trabaja con humildad con el vecino o el funcionario municipal.

Tareas urgentes son exigir rendición de cuentas de lo que se haga o no se haya hecho para resolver los problemas, de manera que se aborde aquello pendiente para que realmente el avance se note.

Las personas claras en sus propósitos debemos salir al paso del descontrol, de la violencia y las corruptelas, porque a nuestra ciudad ocupada, la están llevando a la decadencia y algo hay que hacer al respecto.

Hernán Narbona Véliz

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