• 06/septiembre/2010 •

Máquinas de destrezas: mucho más que un vacío legal

<b>Carmen Bonnefoy Dibarrart</b><br>Decana de Facultad de Ciencias Sociales Universidad San Sebastián.

Carmen Bonnefoy Dibarrart
Decana de Facultad de Ciencias Sociales Universidad San Sebastián.

Cada cierto tiempo, la sociedad chilena vuelve a tomar conciencia de la proliferación de recintos que incluyen entre su oferta las llamadas “máquinas de destrezas”. Actualmente, el mercado parece estar transitando hacia una cierta estabilización y ellas han pasado a conformar parte del entorno cotidiano de diferentes negocios en los más diversos barrios, se observan con mayor recurrencia en los sectores socialmente más vulnerables.

Es alta la preocupación que reviste esta situación para los estudiosos de las Ciencias Sociales y, en particular, para quienes trabajan en torno a las temáticas de salud mental colectiva e individual, puesto que diferentes investigaciones nacionales e internacionales relacionan la conducta de adicción al juego con un conjunto de otras dificultades en los planos personal, familiar y económico, entre otros.

¿Qué motivaciones están en la base de una conducta compulsiva, que lleva a una persona de estrato medio-bajo, por ejemplo, una madre de 45 años, con ingresos escasos e irregulares, a concurrir todos los días, una o más veces, a probar su suerte frente a estas máquinas, que además le ofrecen una muy baja probabilidad de ganancia?

En un nivel más general, podemos comprender esta conducta como manifestación de lo que se ha denominado “pensamiento mágico inmediatista”, en la cual un sujeto pretende resolver un déficit de recursos a través de una modalidad que vislumbra como carente de esfuerzo y plazo, minimizando el riesgo involucrado y perdiendo de vista el historial de eventos pasados, en que la estrategia no devengó los dividendos requeridos.

Algunos estudios agregan a esta dinámica que las personas no sólo disfrutan del instante en que alcanzan un premio efectivo, sino que el proceso de acercamiento a ese eventual desenlace también aumenta la sensación de placer, más allá de que si finalmente hay o no éxito en la jugada.

En una mirada más analítica, se puede encontrar que, en general, las personas que se habitúan a este tipo de prácticas carecen de un suficiente grado de autocontrol, tienden a ser más impulsivas y a requerir gratificaciones inmediatas, más allá de la situación de juego mismo.

En Chile, esto puede explicar la fuerte penetración de las llamadas “máquinas de destrezas” entre los jóvenes y las mujeres adultas de menor nivel socioeconómico, pues ambos grupos enfrentan escenarios de mayor ansiedad y presión, que los llevaría a utilizar mencionadas estrategias compensatorias para intentar conseguir una cierta sensación de control que no experimentan en su entorno cotidiano.

El problema, su magnitud y sus consecuencias psicosociales, no ha sido aún abordado en profundidad por las Ciencias Sociales. Esperamos estar a tiempo, para proponer planes y estrategias preventivas, que posibiliten contrarrestar las manifestaciones riesgosas de estas conductas adictivas que impactan negativamente en la salud individual, familiar y colectiva.

Carmen Bonnefoy Dibarrart.

Publicado: 06/09/2010

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