• 22/diciembre/2010 •

Más cárceles o menos presos

<b>Claudio Martínez</b><br>Miembro de la Junta Directiva Universidad Central. Ex Director de Gendarmería.

Claudio Martínez
Miembro de la Junta Directiva Universidad Central. Ex Director de Gendarmería.

La tragedia de la cárcel de San Miguel ha puesto en evidencia de manera dramática y dolorosa la crisis fuera de control en que se encuentra el sistema penitenciario. La raíz del problema es la sobrepoblación carcelaria. En eso parece haber unanimidad en todos los actores políticos y sociales. La pregunta es entonces qué hacer para evitar o mitigar dicha a situación que amenaza con transformar a la crisis carcelaria en un problema sin solución.
Aquí no sólo no existe unanimidad, sino que puntos de vista diametralmente opuestos. Por un lado la autoridad apunta a diario con el dedo a los delincuentes (supuestos según se ha comprobado en los últimos días) y lanza todo tipo de advertencias, discurso al que se suma con entusiasmo parte de la clase política en períodos eleccionarios, y por otro nos encontramos con una población carcelaria que crece de manera exponencial, haciendo estéril cualquier esfuerzo por resolver el hacinamiento carcelario. Mientras no se enfrente este problema la crisis no tendrá solución.
Existen sólo dos caminos: o se construyen más cárceles o se hace un esfuerzo serio por disminuir la sobrepoblación carcelaria, a través de la implementación de un sistema eficiente de penas alternativas. Las autoridades encargadas de implementar políticas públicas se han inclinado históricamente por la primera solución, ofrece menos costos políticos y responde de mejor manera a cierto clamor popular alimentado por los medios de comunicación y por el clientelismo electoral.
Parece indispensable que se fije un estándar deseable de población carcelaria, que responda a nuestro perfil como país, para avanzar hacia alternativas reales a la reclusión, más propias de nuestra condición de país emergente, que estabilice y resuelva el problema del hacinamiento carcelario. Para ello el problema de la seguridad pública debe salir de la contingencia política y ser consensuando por todos los sectores, incluidos en ellos los medios de comunicación, asumiendo colectivamente los costos que ello conlleve.

Claudio Martínez.

Publicado: 22/12/2010

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