• 03/abril/2019 •

Negocios de Hoy

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Mauricio Gallardo Castro
#Author #Consulting #Business / #BYU#Contents

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Mauricio Gallardo Castro
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El auge que existe en el contexto de una presentación cada vez más pública sobre la modernización de la gestión y su estilo de infraestructura, abre nuevos cuestionamientos en cómo plantearse en este siglo a propósito de servicios en trabajo y calidad de vida. No es menor que este escenario diga mucho más a través del tiempo, aunque de ello ya se pueden sacar algunas conclusiones en cuanto a modos de interactuar con una sociedad más objetiva y al mismo tiempo con mirada de futuro. Dentro de algunas cosas por reconocer sigue en el pendiente un diálogo transversal como también en demanda por respuestas de consenso más sensibles. A decir verdad, es lo que llamamos un asunto políticamente correcto.

Desde la década de los 90’s una especie de transformación en las comunicaciones más notorio advirtió que el alcance y propiedad moderna haría caso omiso a cómo interpretar las sociedades de aquel entonces. Sin embargo, amenazaría un bien que a lo menos, mantenía un grado de autonomía en el poder de las decisiones. Eso ya es un pasado que reconocible o no, era inevitable. Ahora las ventajas que trae entonces la era de una comunicación más consolidada, tiene también algunos reparos, es decir, formas de leer la realidad como también, el deber de “juzgar” correctamente la actualidad y su intervencionismo tecnológico.

Uno de los aspectos que hoy en día se dibujan como algo que debe ser tomado con mayor cuidado, es la manera de gestionar cualquier elemento de conexión valorado como un bien “negociable”. Las declaraciones públicas, administraciones y modos de actuar dentro del poder de las decisiones, son hoy por hoy algo que sirve de aspecto clave en su respectiva dimensión, es decir, la forma de actuar dentro de un modelo con cambios más evidentes y veloces. No solo hablamos de política, también cualquier fenómeno social que requiere de organización, conducta, orden y sobre todo, compromiso social desde todo punto de vista.

Organización

Este elemento es un bien que, para ser sinceros no ocupa un lugar relevante sin que los aspectos siguientes tomen un rol coordinado. El factor organizacional juega con una identidad base natural, con el propósito de generar la sensación de participación generalizada. La cooperación es la realidad del bien común, y si tratamos de mejorar con elementos modernizadores, entonces el cuidado es mayor, conservando una asociatividad óptima. Por definición, la adaptabilidad en una organización considera que por lo pronto, las capacidades deben ser un aspecto de armonía para generar una correcta dirección.

Administración

Esta pieza está dentro de la organización, es decir, si bien el campo de gestión más la rigidez contable y financiera, es sobresaliente desde el punto de vista de los objetivos, no deja de ser revelador que todo ello obedece a una visión mayor como es “las metas de la organización”. Dentro de esta definición decidimos diariamente y como resultado, el control se hace cargo de tal aspecto. Mínimos y máximos, un rango que se determina con una fluida conducción. Qué mejor entonces con herramientas digitales, pero sin perder de vista el sentido para lo que fue delegado.

Normativa

En cuanto a cómo consolidar una correcta dirección, o mejor dicho canalizar de forma clara gestiones y decisiones. Dice si las normativas, regla y leyes son efectivas o simplemente decorativas. La causa real para que estas existan, es ser reconocibles tanto en identidad como también, consolidación de su gestión para dar la bienvenida a nuevos desafíos (quizás mayores). Pero ¿dice esto que con el aspecto tecnológico podría ser amenazada tal funcionalidad? Es posible que existan formas de interpretar el “beneficio”, aunque de ello no siempre consiste en asegurar o garantizar un espacio más confiable, especialmente si se trata en términos de negocio. Es por ello la necesidad de normar y regular los avances y sus servicios. En general, las normativas organizacionales y administrativas, definen una ruta o narrativa dentro de lo que reconocemos como ruta comercial, pues de otro modo, difícil garantizar una eficiente función.

Modernización

El cambio oficial de las organizaciones hacia una modernización tanto de comunicación, cercanía y legalidad. Tienen ahora una razón mucho más práctica a lo acostumbrado que desafiar, y es que de no ser por los avances de lo que se es testigo, podríamos decir que el ambiente vulnerable se haría sostenible y en consecuencia, debilitador. Significa esto que potenciar de nuevas formas lo que ya está consolidado y conocido, es una ventaja mayor a lo que se propone. En efecto, las tecnologías ofrecen un puente de conexión virtualmente posible, y si esto se concreta de buena manera, se transforma en una realidad prometedora. Sin ir muy lejos, los servicios de correo, encomiendas, viajes, ocio, empresarial e industrial, entre muchos otros. Notan una enorme diferencia en la infinidad de opciones que por lo pronto, mejoran la exactitud y efectos de decisiones que se vean involucrados.

La tarea que hoy se propone con este prometedor tiempo, es que nadie pueda quedar fuera de tal fenómeno. Las sociedades se construyen mayormente en la medida que las tecnologías que tienen a su alcance les dé la posibilidad de asumir nuevas conductas de productividad, trabajo y más medios de intercambio intelectual. Afinando a través del tiempo una línea narrativa menos deteriorada, más constructiva y potenciadora. No decimos que todo sea fácil, aunque en cuanto a cómo prepararse para asumir nuevas tareas culturales, tiene un costo mayor, asociarse principalmente no solo como un desafío comercial y económico, más bien personalmente.

 

Mauricio Gallardo Castro
@mgcconsultingcl

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