• 16/agosto/2010 •

Nuestro sistema tributario…

<b>Fernando Mejido Muñoz</b><br>Director Escuela de Auditoría Universidad San Sebastián.

Fernando Mejido Muñoz
Director Escuela de Auditoría Universidad San Sebastián.

¿Sabía usted que la recaudación tributaria de nuestro país representa casi un 19% del Producto Interno Bruto, PIB?

Al examinar en los últimos 15 años la carga tributaria, esto es el porcentaje del PIB que representan los impuestos, no baja del 15% llegando en algunos años a cifras del orden del 18,5%. Estos antecedentes dan cuenta, en forma elocuente, de la importancia de los impuestos en nuestro quehacer económico.

Ciertamente, en nuestra economía los recursos provenientes de la recaudación fiscal son la principal fuente de recursos para que el Estado financie el gasto público.

¿Tenemos un sistema tributario adecuado para una economía moderna como la que queremos tener? Lo que parece no estar en discusión es que nuestra economía sí es considerada moderna y que la gestión macroeconómica de nuestro país es reconocida internacionalmente.

Quizás dos ejemplos concretos de los aciertos macroeconómicos son la estabilidad monetaria conseguida con un Banco Central autónomo y la decisión de mantener una regla de superávit estructural que hoy nos permite “enfrentar” de mejor manera una eventual crisis financiera mundial. Un ejemplo fue la crisis sub prime que nuestro país pudo enfrentar de buena manera.

Pero me vuelvo a preguntar, ¿Qué sistema tributario necesita nuestro país para promover el desarrollo económico y social? Antes de encontrar una respuesta se debiera analizar nuestro sistema tributario desde tres puntos de vista: la carga tributaria, la forma de recaudar y el destino de la recaudación.

Respecto de la carga tributaria medida como porcentaje del PIB, Chile ocupa el segundo lugar en Latinoamérica, sólo superado por Brasil que posee una carga en torno al 20% del producto. Sin embargo si nos comparamos con países desarrollados y emergentes, Chile posee una de las menores cargas tributarias, siendo similar a la de Japón e Indonesia.

El segundo punto, respecto a la forma de recaudar los impuestos, las opiniones son diversas. Aparentemente, nuestro sistema tributario es muy complejo y se aleja mucho de sistemas más simplificados, cuyo ejemplo más extremo es el sistema Flat Tax – o impuesto plano – implementado en países de Europa del Este y actualmente discutido en EE.UU., Alemania y Holanda, por citar algunos.

Un último punto de vista es analizar cómo el Estado finalmente gasta la recaudación tributaria. Ciertamente que si tenemos un uso eficiente de los recursos fiscales, habrá un mayor margen para proponer rebajas a las tasas impositivas. Sin embargo, ejemplos como el gasto en educación primaria o lo invertido y gastado en el Transantiago, no han cumplido con las expectativas de eficiencia que debiera existir en el gasto público.

Nuestro sistema tributario, data de los años 70 del siglo pasado, en donde fueron promulgadas la Ley de la Renta y la del Impuesto al Valor Agregado, leyes que a la fecha han tenido una serie de modificaciones, pero que en su estructura principal mantiene su espíritu. Me parece que el país requiere un estudio serio en materia de impuestos que analice y proponga un nuevo sistema tributario que esté a la altura de una economía emergente que acaba de ingresar a la OCDE.

Fernando Mejido Muñoz.

Publicado: 16/08/2010

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