• 24/diciembre/2009 •

Olor a Pan de Pascua

<b>Macarena Gullón</b><br>Nutricionista. Docente de la Escuela de Nutrición y Dietética U. Andrés Bello.

Macarena Gullón
Nutricionista. Docente de la Escuela de Nutrición y Dietética U. Andrés Bello.

En esta época la producción de Pan de Pascua se multiplica por mil en las grandes panaderías y supermercados.

Su origen es europeo, pero su sabor ha sabido adecuarse a los paladares criollos. El primero de estos productos navideños arribó a territorio nacional hace 150 años, proveniente desde Italia.

Este producto existe para todos los bolsillo. Muchos van y cogen uno, pero pocos son los que saben realmente cómo se hace y cuáles son los ingredientes que a muchos seducen.

Por economía hay personas que reemplazan los ingredientes o que no les gusta, como la fruta confitada o almendras, pero cuando pasa esto, no estamos frente al verdadero Pan de Pascua. Este tiene que contar con una buena cantidad de pasas, frutas confitadas, nueces y almendras picadas pasadas por un poco de harina para que no se vaya al fondo del molde.

Otro de los ingredientes claves del Pan de Pascua es el licor, el cual puede ser Ron o Pisco.

También recomiendo poner especial atención al momento de la cocción. Tiene que ser en horno relativamente bajo ya que el pan adquiere un alto volumen. Puede ser a un horno con una temperatura de 160 ºC sobre hora y media, dependiendo del tipo de horno.

Si bien es un producto apetecido, es uno de los productos más calóricos, ya que una rebanada regular aporta aproximadamente 400 calorías, siempre y cuando un pan de 750 gramos se divida en diez porciones, no en ocho. Esta preparación viene desde el hemisferio norte, donde están en invierno por lo cual es un tipo de preparación para esa época del año.

Respecto al consumo de este producto por parte de diabéticos, como nutricionista y docente de la U. Andrés Bello, recomiendo que pueden hacerlo, pero debería ser sin frutas confitadas, con muy pocas pasas y endulzado con sucralosa y no comerlo junto a otros alimentos y en reemplazo por ejemplo del pan.

Más que recomendar o no el consumo de una cantidad en particular, lo que se sugiere es comerlo de forma moderada y en reemplazo de otros alimentos, por ejemplo del pan.

Macarena Gullón.

Publicado: 24/12/2009

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