• 30/septiembre/2020 •

Pandemia ¿Avance o Retroceso?

Pandemia ¿Avance o Retroceso?

Mauricio Gallardo Castro
Consultor, Autor y Columnista
#BYU @mgcconsultingcl
www.mgcconsultingcl.com

<b>Mauricio Gallardo Castro</b><br>Consultor, Autor y Columnista<br>#BYU @mgcconsultingcl<br>www.mgcconsultingcl.com

Mauricio Gallardo Castro
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La historia desconocida del Profesor y Agricultor Carlos Bühlmann quien es uno de los que vivió en carne propia los ataques en la Araucanía incluso amenaza de muerte, que poco son conocidos en los medios del País de su residencia.  

La sureña región de la Araucanía comprende un vasto territorio ubicado entre la cordillera de los Andes y el Océano Pacífico. La capital de la provincia Temuco, con una población de 300.000 personas que viene creciendo desde hace varios años, es una ciudad muy dinámica – descontando la consecuencias de la pandemia. La ciudad está rodeada de una campiña de tierra fértil que ofrece condiciones ideales para la agricultura, la cría de ganado y la industria forestal. La zona se destaca por una intensa actividad comercial. A primera vista se trata de una región vital y floreciente – pero esta impresión es engañosa.

La tierra está herida. Aquí habitaban los mapuche cuando llegaron los españoles tratando de conquistar la tierra: las luchas se sucedieron durante más de tres siglos. La cicatrices están presentes hasta el día de hoy. La paz que se proclamó fue frágil. También otras familias de colonos buscaron su suerte aquí. Inmigrantes que con mucho esfuerzo construyeron su futuro. Especialmente en la agricultura el éxito no depende de la casualidad. Es así como también alemanes, suizos e italianos, entre otros, contribuyeron al desarrollo de la región. Al rededor del 1900 fundaron su comunidades y se mancomunaron para impulsar el progreso y lograr cierto bienestar. Pero la convivencia no siempre fue fácil, especialmente en los últimos 20 años. Ha habido mucho sufrimiento, frustración y pérdidas.

Así se origina el llamado “conflicto mapuche“ que gira principalmente en torno a la demanda al derecho a la tierra pero también exige su reconocimiento como pueblo. Hay exigencias planteadas y se requiere de salidas para encontrar soluciones conjuntas. Esa es la vía, pero hay quienes apuestan por otra opción: grupos radicales que no quieren paz sin restitución de tierras. Esta actitud no hace sino avivar el conflicto que aparentemente se vuelve fin en sí mismo. La violencia y la destrucción siembran el miedo y el terror. Rico o pobre, débil o fuerte: cualquiera puede ser víctima. La escalada de la violencia ha alcanzado dimensiones que ponen en entredicho los derechos humanos y las libertades de muchos compatriotas.

A fines de abril se produjo un nuevo ataque incendiario, esta vez contra la propiedad de la familia Bühlmann. En el fundo El Molino en Pailahueque/Ercilla, el domicilio y los establos quedaron reducidos a escombros. Anteriormente la familia había recibido amenazas en repetidas ocasiones y también se produjeron daños materiales. Así quedó destruido el sueño de un fundo. Carlos Bühlmann, profesor de deporte de profesión y agricultor por pasión, fue testigo de cómo quedó destruida la obra de su vida. Un duro golpe para él. Cada año se realizaban en el fundo El Molino las “Vacaciones en el fundo“ (“Ferien auf dem Bauernhof“, El Cóndor le dedicó una crónica hace algunos años) – para muchos una experiencia involvidable. Anteriormente, Carlos Bühlmann había presentado varias denuncias, pero la fiscalía a todas luces no da abasto. En vista de que la justicia demora, el descontento y la desesperación de las víctimas son mayúsculos. Muchos hechos quedan impunes, aunque hay sospechosos. Carabineros y bomberos ven obstaculizada su labor, incluso se han registrado asaltos. En consecuencia, hay poca protección para las víctimas. También en el caso de la familia Bühlmann la ayuda llegó tarde.

Organizaciones de la región buscan crear un ambiente pacífico. Entre ellas la “Multigremial de la Araucanía“, la federación regional para la inversión y el desarrollo de la región. Sus informes regulares entregan datos fidedignos sobre la zona. De acuerdo al informe más reciente, en el primer sememestre de 2020 se registraron 82 denuncias en la región. A pesar de la pandemia y el estado de emergencia, hubo antentados incendiarios contra camiones, maquinaria agraria y empresas madereras. Escuelas, iglesias y propiedades privadas fueron destruídas, animales robados, siembras destruídas y caminos bloqueados. 

No se logra la paz. El estado de derecho democrático debería imponerse para que finalmente las heridas puedan sanar y poner fin a la violencia aunque ello signifique otra travesía política y social.

Mauricio Gallardo
Escritor y Columnista

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